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jueves, 18 de agosto de 2016

Su nombre es Geert pero le dicen Katze. Es el caballero del grupo. Todo un personaje. Un gran ciclista que alguna vez participó en el Tour de France.

“¿Quieres escuchar la historia de este nombre?”.
“A ver”
“Yo cuando era pequeño fui arquero en un equipo de fútbol. Me decían “Kat” por saltar de aquí para allá a coger la pelota. Pero en mi dialecto (pues Geert vive al lado de la frontera con alemania), me llamaban KATZE”.

Katze tiene la mejor bicicleta del grupo. Con sus llantas michelín y su marco en fibra de carbono. Katze llega primero o segundo todos los días. Katze tiene 64 años.

Hablo de Katze porque este ciclista anónimo que alguna vez osó atravesar el Sahara en bicicleta

lunes, 16 de agosto de 2010

Volví a verlas después de dos años y siguen iguales, como si el tiempo no hubiese pasado


15 de agosto 2010


De Cuenca a Loja hay 210 kilómetros y a medio camino hay un poblado de nombre Oña, de pocos hombres. Sólo hay mujeres.

Llego en bicicleta a un restaurante donde meriendan todos los ciclistas. Cuatro hermanas señoritas de avanzada edad nos sirven un almuerzo buenísimo. El mejor arroz con pollo que he comido en el Ecuador. Les pregunto a ellas por sus familias, sus hijos. Ellas me miran sorprendidas: "mejor solas que mal acompañadas".

Las cuatro mujeres tienen entre 86 y 92 años de edad. Ellas caminan lento, pero trabajan ya más de cincuentaitrés años en su restaurante, abren a las 7am y cierran a las 9pm, como siempre.

“¿Cuánto le debemos señorita?”

“Treintaidós dólares con 53 centavos”.

Cuéntan con exactitud. Qué buena memoria tienen, además. Una de ellas sabe de antemano cuántas cervezas le han pagado y cuántas no.




Falta muy poco para dejar este país. Después de Loja, Catacocha y Macará entramos al Perú, un nuevo territorio en esta ruta. En nuestras primeras semanas, pocos pinchazos en las bicicletas, ningún accidentado, excepto una caída producida por el viento, pero sin gravedad, y por el resto todo el mundo pedaleando.

Este año hace mucho frío en los Andes, y mientras seguimos hacia el sur sabemos aún que nos falta demasiado por recorrer, unos diez mil kilómetros más para llegar hacia Ushuaia. Cuatro meses con sus 110 días y noches. Y las trochas sin asfalto de América del Sur, que todavía están por llegar.

viernes, 13 de agosto de 2010


10 y 12 de agosto

Después de Riobamba entramos por la troncal de la sierra, una carretera asfaltada que nos lleva hacia Cuenca, la segunda ciudad principal de Ecuador, por unos pueblitos pequeños en el mapa. En el camino vemos cerros cubiertos por brumas y bosques de neblina, valles profundos y ríos que se pierden al bajar al oeste.

En Guamote nos reciben en una casa, tres señoras que hablan el quichua (o quechua). Nos cocinan una sopa de zanahoria y unos choclos (maíces) de dientes gruesos y tiernos, diferentes a los que conocemos. Allí compartimos una enorme habitación entre todos nosotros y asumimos la falta de duchas calientes y la privacidad de un momento solos.



¡Ustedes están locos?, nos dirían al día siguiente unos señores en ponchos y sombreros a lo largo de la carretera. No nos creen que vamos hacia el siguiente poblado, llamado Chunchi metido en un valle a tan sólo setenta kilómetros. Nosotros, sorprendidos ante su reacción, no nos atrevimos a decirles que vamos más allá de Chunchi, a Ushuaia señores; no porque no nos fueran a creer sino porque sabrían dónde situarlo en el mapa.

El camino es una hondanada de ascensos y descensos de una meseta a otra. A algunos les cae un poco mal la altura y el frío del viento, con dolores de cabeza que oscilan de una montaña a otra.


Seguimos de Chunchi a Ingapirca, un poblado muy pequeño con restos arqueológicos incas, los más importantes de la región. Tenemos previsto acampar al lado de los muros Inca, pero a última hora la organización decide tomar dos hostales sin estrellas donde caben con las justas todos los participantes. "¿Señora, nos permitiría quedarnos en su hostal?; ¿Cuántas camas tiene?".  

“Nos han agarrado de improviso”, dirìa la señora Rosa, una de las dueñas de uno de los hoteles.



Doña Rosa me cuenta que sus ocho hijos viven en el extranjero, y que sola se ha quedado con una nietecita. “Que manera ustedes de montar la bicicleta”, me dice, antes de vernos partir : “y yo que nunca me he subido a una cosa de esas”, añade. La nietecita barre el piso del hostal. "Antes teníamos clientela, a veces cocinaba para muchísima gente, pero hoy por hoy nada", sigue doña Rosa. Me despido y le prometo volver pronto.

Nosotros continuamos camino hacia Cuenca, lugar donde nos espera un día de descanso. El camino es un desastre después de equivocarnos de ruta y perdernos el lonche de medio camino. Yo sigo a las mujeres del grupo que son muy buenas ciclistas, desciendo por un camino semi tropical hacia el valle de Cuenca. A medio camino nos detenemos a beber una coca-cola y a comer un pedazo de sandía. Cuenca está cerca, ante nuestros.

martes, 10 de agosto de 2010


LATACUNGA - RIOBAMBA - GUAMOTE - CHUNCHI .- Poblados ecuatorianos que descubrimos desde nuestra partida en Quito. Cuatro días y cuatro noches a lo largo de la Troncal de la Sierra.


EL VETERANO .- del grupo es Peter Ernst de Dinamarca de unos 65 años de edad, la barba cana, un arete en la oreja derecha, usa un casco de los sesenta y lo mejor pedalea con una sola pierna. Me recuerda de algún modo al personaje Capitán Ahab en Moby Dick, sólo le falta la pipa en la boca fumando tabaco.  

Hoy pasé a su lado en mi bicicleta y le pregunté si era la primera vez en el continente latinoamericano. Me dijo "no" : "Hace treinta años trabajé por dos años en los puertos marítimos de El Callao y Guayaquil en un submarino".

La versión submarina de Moby Dick.




UNA FRITADA A MEDIO CAMINO .- Nos detenemos en el tenderete de una señora en busca de alguna bebida. "La bebida no sale sin su menú, señor". Terminamos comiendo un menú, casi, una naranjilla, casi.




PAISAJES DE LOS ANDES NORTEÑOS .- por encima de los tres mil metros sobre el nivel del mar se aprecian pastos secos (llamados comunmente ichu).



SUBA SEÑORA .- Camino a Chunchi en una parada de buses, o mejor dicho en un cruce de carreteras el chofer intenta ganarse un dólar más.




TIXAN .- Topónimo homónimo de un volcán en Moquegua, el sur del Perú; pero estamos en el Ecuador. ¿Trazo de algún grupo mitmaq? 

sábado, 7 de agosto de 2010


6 de agosto

MITAD DEL MUNDO .- Salimos una mañana soleada desde La Mitad del Mundo, el lugar simbólico, la línea amarilla que divide el mundo en norte y sur. Treintaicinco ciclistas de varias partes del mundo.

Este lugar famoso por ser el monumento que representa al ecuador congrega a centenares de personas que año a año llegan para poner un pie al norte y el otro al sur, extraña sensación.

Los ciclistas colocaron sus bicicletas en la línea ecuatorial con una rueda al otro lado del orbe.




LATITUD CERO .- El letrero amarillo con las coordinadas en cero cero cero. ¿Dicen que aquí no es la verdadera mitad del mundo? Alguno se queja y me pregunta por qué no fuimos doscientos metros más allá donde está la mitad del mundo.

Leo esta noche en una enciclopedia que hace casi más de un siglo varios geógrafos determinaron este lugar como el ecuador. Sin embargo apareció el GPS. Y el GPS marcó unos parámetros diferentes, a dosciendos metros más al norte.

Yo le creo a los geografos antiguos. No me importa sentirme equivocada. Igual hemos estado aquí. Después a Ushuaia.



INAUGURACIÓN .- Nada de champán ni la conocida cintilla ni tampoco los aplausos formales de un grupo de gente bien vestida.

El Director de la Ciudad Mitad del Mundo llega al lugar donde se encuentran los ciclistas a inaugurar 'oficialmente' el evento pero no señores a él le toca inflar la cámara de una bicicleta "HASTA QUE REVIENTE".

El señor infla e infla y se pregunta qué cosa estoy haciendo aquí, bien al sombrero de paja, bien al terno con corbata. Infla e infla, la gente presente empieza a reir hasta que, en el momento en que todo el grupo de ciclistas piensa "esta llanta no va a reventar", PUM ! y el sombrero del director al suelo. 



CORAZÓN LATINOAMERICANO .- Aquí estamos también en medio del grupo de ciclistas abrazados observando a alguna parte de la l{inea ecuatorial, quizás pensando en sueños, en ideales, en cosas que no nos parecen imposibles.



QUITO .- Aquella ciudad sumergida en las montañas mezcla de olores andinos y música tropical, en donde los aviones aterrizan casi encima de edificios y las largas avenidas : la Amazonas, la 10 de agosto y la 6 de diciembre que le dan no sólo una identidad a sus habitantes sino también a todo el país con fechas y nombres de heroes patrios. Y también las iglesias que guardan mitos resguardados por la oralidad de los fieles.

Después de dejar la Mitad del Mundo pensamos ahora sí en irnos al Fin de la Tierra. Las piernas pedaleando, los brazos sujetando y cuidando, jugando con el tráfico de la ciudad e internándonos en un mundo de edificios. Hoy nuestro viaje termina aquí, después otros poblados : Latacunga, Riobamba, Guamote.... hasta el corazón de los Andes.

lunes, 25 de agosto de 2008


24/8

El océano Pacífico. El sol metiéndose en sus entrañas. Yo en una terraza, descansando de estos largos días.

Pacasmayo, una ciudad al mar a 1500 kilómetros de Quito (Ecuador), parece increíble pensar en los kilómetros recorridos, nadie me cree, yo tampoco.
Digo por fin un poco de tranquilidad para escribir unas líneas en el blog y ponerme al día. No puedo pasar un día sin escribir, sin pensar en el blog, pero las circunstancias diarias: laqs ocho horas en la frontera, la noche en Piura, los saltamontes en Motupe y los amigos en Chiclayo, me ayudaron a acumular historias.

Siento la brisa rozar mi rostro bronceado, pienso en estos ojos que parecen haber visto poco, pero percibieron mucho. Y me pregunto: ¿cuál es la solución?
Cual solución, pensaría cualquiera. La solución a estos campos, a estos desiertos costeños, con poca esperanza.




Hace algunos días entramos al Perú con dificultad. Salimos con el Chevy y la Patrol rumbo a la frontera Macará (Ecuador) y La Tina (Perú). Los ciclistas avanzaban en bicicleta hacia el puesto policial de Ecuador, no tuvieron problemas en estampar su pasaporte. La Patrol y La Chevy sin ningún inconveniente.

Cruzamos el puente.

Del lado peruano. Pasan la Patrol y los ciclistas, el agente de aduanas mira La Chevy y dice: “Ese carro no pasa”.

-¿Cuál es el problema señor?
-Un papel.

Papelito manda en el Perú. El carro holandés pasa la frontera, es decir está permitido de entrar al Perú sin ningún problema, mientras que el carro peruano, no...

-¿Por qué señor?
-Pues ustedes tienen un documento de exportación; no de importación, señorita.


Ah, caramba. Es un gordito, cara de kinkon quien me dice eso, es muy amable conmigo, moreno el hombre, cara de trabajar mucho “sí, tanto que anda agotado sentado en su silla como un lirón”, rascándose la panza, al lado de un guardia que gusta de usar la corbata corta muy corta, que le llega a las tetillas.

-Tienen que buscarse un agente de aduanas, señorita, allí al frente hay uno.

Sólo me queda llamar a Arequipa a mi agente de aduanas allá, pedirle que me ayude a solucionar el problema del Chevy en un día porque sino cómo hacemos con los ciclistas, cómo acompañarlos el resto de la ruta, todo nuestro equipaje estaba en La Chevy. Llamo a Arequipa y la agente de aduanas me dice: “Espere mi llamada, por favor”.

Espero la llamada con ganas de solucionar todo al instante.
Después de media hora, la señorita, me llama.

-Señorita –me dice mi agente de aduanas- tengo aquí el teléfono de un agente en la frontera... (es decir, la frontera Macará). Llámelo, por favor.





Allí en el puesto de aduanas veo a un moreno cara redonda y casaca de cuero. Yo marco el teléfono. Y veo al moreno contestar su teléfono celular.

-Aló
-Aló??

Es el tipo de enfrente.

-La agente de aduanas de Arequipa ya me comunicó de su problema... tenemos que cambiar los papeles, pero como aqui en la frontera no hay internet tengo que ir a Ecuador para imprimir los documentos y recibir la información.

Impresionante. Del lado peruano no puedo llamar con mi celular peruano; tengo que usar el Ecuatoriano. Del lado peruano no hay internet; hay que cruzar la frontera.

Me quedo esperando en aduanas con el kinkon, el tipo de corbata hasta las tetillas y Rob mi jefe de los pantalones cortos. Qué trío... todos están allí mirándose la cara como tontos... rascándose la cabeza bajo el sol, a que pase una mosca para distraerles la mirada. Ningún carro aparece por allí, somos el único vehículo al que le ponen problemas.

A las dos horas presentamos el papel esperanzados de pasar hacia el Perú, pero el kinkonazo nos dice bostezando:

-Tienen que mandar una carta poder.
-¿Desde dónde?
-Desde Arequipa. Y con firma notarial.

(?)
Llamar a Arequipa de nuevo. Buscar un abogado a la distancia que legalice la carta notarial y además la envíe en fax.

Ocho horas después nos dejan pasar el carro peruano a territorio peruano. .... No hay modo, tenemos que irnos a Piura porque ya se hace de noche. Y veo a mis amigos, a mis grandes amigos.

sábado, 23 de agosto de 2008

20/8

Este viaje recién empieza. Voy recién en la primera página del libro, buscando un estilo, una manera, una forma de reconocimiento.
Hace algunos días empecé a montar la bicicleta. Qué ángulo tan distinto, qué emociones tan compactas. Descender las montañas es lo más cautivo; ascenderlas, preciso.
“Sigue tu ritmo”, me dice Geert.
El primer día te emocionas y vas como una bala. A medio camino te agotas, pues ya no recuerdas, pero no renuncias; sigues y llegas a destino en barro con las piernas negras y los zapatos sucios. No son los indicados.
Al segundo día te sientes más preparada, pues el primero te enseña a encontrar los defectos y mejorarlos. Al segundo día ya usas los zapatos indicados (los compraste en Cuenca) con pedales Shimano, usas una buena pantaloneta, llenas tu mochila con agua y desciendes como una bala, otra vez. Es entonces cuando empiezas a reconocer los trucos. Intentas pese a la emoción no pedalear en las bajadas, dejas tus piernas descansar, y en las subidas –malditas ellas- aguantas el trote a tu ritmo (gracias Geert!). Todavía es duro pero no imposible. Llegas con aire a un pueblo en donde unas viejecillas sirven calientes comidas.

Al tercer día tienes menos miedo, por eso dicen a la tercera la vencida. Piensas qué bueno que traje mi bicicleta. Te sientes una mujer independiente. Empiezas a descender una montaña con la calidad de un atleta y observas el panorama con amor. Allí te das cuenta de dónde estás y los increíble que puede ser el PRESENTE. Vida pura. Aliarte con la naturaleza y ser uno en la bicicleta. Piensas: “soy uno nada más” y sólo agradeces. Esto es para mí andar en los Andes y también en bicicleta.

lunes, 18 de agosto de 2008


Cees is foto aan het maken



Baltazar, een mooi meisje!



Geert : AUM !!


Hoy en Loja, una ciudad calurosa en medio de los Andes del sur del Ecuador.

Falta poco para dejar este país, un país con muchos recuerdos y ajetreos de primera hora. Estos dos últimos días disfruté de andar en bicicleta. Estos últimos días los paisajes cambian a seco y la gente se ve más vieja.
De Cuenca a Loja hay 210 kilómetros por la Panamericana Andina. A medio camino, pues nosotros andamos 100 kilómetros diarios, hay un poblado de nombre Oña, de pocos HOMBRES.

Sólo hay mujeres. Llego en bicicleta con Geert y Dick a un restaurante donde meriendan todos los ciclistas. Cuatro hermanas señoras (perdón, señoritas) de avanzada edad nos sirven un almuerzo buenísimo. El mejor arroz con pollo que he comido en el Ecuador ! Les pregunto a ellas por sus familias, sus hijos... ellas empiezan a decirme: "mejor solas que mal acompañadas".

-Somos solteras, señorita.

Las cuatro mujeres tienen entre 98 y 89 años, la mayor, dicen, tiene 92 pero anda por otro lado. Ellas caminan gachas y con tezón. Abren a las 7am y cierran a las 9pm.

-¿Cuántos años tiene su restaurante? (mejor preguntar la edad del restaurante que su edad, no creen?).

La más guapa de ellas, doña Julia, me dice:


-Cincuentaitrés años.


Qué buena memoria tienen las damas. Una de ellas sabe de antemano cuántas cervezas le han pagado y cuántas no, además de la comida que ellas sirven, el mote de choclo,

-¿Cuánto le debemos señorita?
-Treintaidós dólares con 53 centavos.

Bien precisa.

Y yo aprovecho para preguntarle:

-Qué buena memoria tiene, si se puede saber ¿cuál es su edad?

Ella ríe, no se averguenza.

-Tengo 86 años.

Los 'muchachos' del grupo Bike Dreams, es decir, los muchachos de 60 años para arriba que recorren los Andes en bicicleta me dicen: "tenemos chance seguro, están guapas las señoritas".

Didier empieza a fantasear alrededor del por qué no se casaron las damas. "Quizás ninguna quería dejar sola a la hermana, todas fueron fieles entre ellas".

Horas después escucho la verdadera historia: el 80% de la población son mujeres en Oña.
"Los hombres emigraron a España desde hace muchos años".

Y pienso en una canción chicha que se escucha en la zona: "Camino a España yo me voy para conocer a mi papá".





Ouwe dametjes ( door Cees van Noort )

Zondagmorgen de 17 de augustus vertrekken we bij de gezusters Alvarado, die de avond tevoren een heerlijke maaltijd, rijst met kip, hadden bereid, Het zijn beroemheden op hun gebied. Alle presidenten zijn al langs geweest om hun restaurant en de gezusters zelf te bewonderen. President Correa hangt in een lijst van een bij een aan de wand, naast de diploma’s en foto’s uit de krant.


De gezusters zelf zijn resp.92, 89, 86 en 83 jaar. Hun geheim om deze leeftijd te bereiken ligt in het drinken van koffie en eten op een vast tijdstip. Koffie om 7, 10 en 4 uur, de lunch tussen 1 en 2 en het avondeten om 18.00 uur, uiteraard alles biologisch en onbespoten.


Er was ook nog een flesje honing waarvan ik de bijzondere samenstelling niet heb kunnen achterhalen.Het was prachtig om het waggelende viertal in actie te zien en tot het laatste moment hadden ze alles scherp onder controle. Ze misten nog een lepel en die kwam inderdaad uit onze bak tevoorschijn terwijl die al door ons gecontroleerd was.


Het is prachtig zonnig weer, iets wat ik nog niet geheel vertrouw, gezien de afgelopen dagen die zo ook waren begonnen. Ik heb er een verkoudheid aan opgelopen en maak de reis per auto mee en zodoende in staat iets van deze dag weer te geven.


We trekken door een adembenemend landschap met soms groengele bergketens om dan weer te belanden in bruine en later roodbruin, zelfs bijna roze bergketens. Roze grond is wel heel bijzonder. De planten groei is ook heel divers, terwijl het hier nog winter is, zoals acacia’s, agave met een bloem van 4-5 m. hoog, net een boomstam. Verder boomvarens, siatias geheten, wat net kleine palmen zijn. Verder de tomato del arbe, een ovaal roodgele tomaat welke in een boom groeit van 2-3m., een verrukkelijke vrucht in siroop gepresenteerd.Op 23 september begint de lente.


We zijn een uur onderweg als we een indiaanse vrouw, 68 jaar, met mandje met eieren en zachte kaas, als liftster meenemen. Als ze goed en wel zit, komt er uit de bosjes een jongeman, haar kleinzoon. Helaas is er voor hem geen plaats. Ze praat honderd uit met Susana uit Peru, die haar fotografeert en filmt.
Ze heeft echte werkhanden en haar duimnagels zijn tot het midden van de nagels ingescheurd. Ze kijkt onder het praten met steelse blik opzij, althans dat verbeeldde ik me…..
Ze vertelt even later aan Susana een verhaal van een mooie Amerikaanse vrouw die met een lelijke man uit haar streek trouwde en zich kleedde in indiaanse kleren….
Zij zou dat nooit doen, zij koos voor die man naast haar met die mooie blauwe ogen….
Mijn dag kon niet meer stuk!Als we bij de schitterende markt van Saragura aankomen wil ze betalen voor de rit. Wij kopen wat kaas maar ze wil geen geld, maar na aandringen aanneemt. We kijken onze ogen uit naar de kleding van vrouwen en mannen in driekwart zwarte broeken. De kippen, honden en cavia’s hoor je piepen vanuit witte zakken…
Het was toch een fietstocht zult u als lezer inmiddels denken, zeker……we waren onze maten al gepasseerd die zwoegend en in volle zon de bergen van deze zware dagtrip bedwongen. Van Ona naar Loja bleek 114 km te zijn met 2400hm (hoogtemeters).
Na 50 km werd door Mient, Susana en Ewald een heerlijke lunch bereid. Iedereen druppelt dan binnen, deze keer de Ieren als eersten. Gerard heeft de moed na een dag ziekte weer opgepikt en komt getekend aan. Geert en Rob bakkeleien wat over en weer wat de sfeer verhoogt en voor ontspanning zorgt na de fikse inspanning…. Dick ‘s morgens al niet lekker, haakt bij de lunch af en zet zijn fiets op de auto.
Als iedereen vertrokken is, ruimen we de boel weer op. We komen de mannen en Benne, de Ierse deelneemster achterop en bemoedigen hen. Na een stop van 30 min voor een wegverbetering mogen we verder en komen net voor de fietsers bij hotel Podocarpus.
Een snelle douche blijkt een groot deel van de vermoeidheid weg te spoelen, want iedereen komt opgewekt tevoorschijn en vertelt zijn of haar verhaal.
Het totaal aantal afgelegde kilometers is 777, en er zijn 13.495 hoogtemeters afgelegd.Kirsten en Didier hebben een heerlijk kop bouillon en tomatensalade klaarstaan, waar iedereen van zit te smullen.Benieuwd naar het avondprogramma? Lees morgen verder…

viernes, 15 de agosto de 2008

Aquí en El Cafecito, en Cuenca. Acabo de quedar con Kirsten y Bene para tomarnos un café colombiano, pero ellas aún no llegan. Tengo la impresión de que se desorientaron. Kirsten me dijo esta mañana que el lugar quedaba en Gran Colombia con Monsalve, pero El Cafecito estaba en otro lugar, al otro lado de la ciudad! Cuenca es una ciudad tranquila. Tiene un parecido a Arequipa.

Un sampedro crece al lado del zaguán. Es largo, alto, delgado. Está resguardando la casona de El Cafecito.

Recuerdo ahora que Ewald y Mike se reían de mi bicicleta, la verde. Yo le llamo "La verde", pero en holandés es "het meisje". Ella es una gran compañera de viaje, ella se portó muy bien a su llegada a Cuenca. Estuvo al lado de Katze, Red Bull, Santos, Specialized, todas unas compañeras.

Pienso en una amiga, le digo: "La oportunidad es una sola. Ahora. Espero pronto, muy pronto agarrarle de la mano y besarle (el pescuezo)". (sólo pensamientos).

Cada vez que escribo pienso en Jaime Bayly, el entrevistador. Buscar la ironía, jugar con la autoficción es alucinante.
Este viaje es alucinante.
Alucino.
Alucino con lo que pude haberle dicho: "pues yo también soy lief contigo". Imagino su respuesta, el silencio. "pero puedo ser más lief" (autoficción de la buena).

Sigo en El Cafecito. Estás locas, Kirsten y Bene no llegan. Se han perdido.
Las mesas de El Cafecito están repatidar en el patio interior. Todas tienen rosas rojas en una botella de vino de vidrio verde.

Ya hemos recorrido:

-Mitad del Mundo
-Quito
-Latacunga
-Riobamba
-Guamote
-Chunchi
-Ingapirca
-Cuenca

Ahora estoy en Cuenca.
Viajo.

Viajar es sin duda perder tus fronteras; fronteras mentales, físicas, espirituales. Yo viajo por religión. No es sólo mi curiosidad la que me guía por caminos y senderos desconocidos, sino también mi búsqueda del "yo".
En la primera etapa de viajera, es decir, cuando yo era una niña, yo viajaba porque mis padres tenían curiosidad. El primero de esos viajes excitantes fue Italia. Yo era una niña de diez años que se moría por conocer el Coliseo Romano. Hice a mis padres caminar cuadras y cuadras en Roma hacia El Coliseo. Fue una fotografía de postal. Mis épocas en las que era turista.

En mi segunda etapa de viajera dejé de ser turista. Claro, yo ya había visto Machu Picchu, el Coliseo Romano, la Torre Eiffel, Valparaíso, The Sears Towers. Pasé de ser turista a la etapa del descubrimiento. Quería yo explorar mi tierra, entender su geografía. Pasé del espacio arquitectónico al cultural. Caminé durante veinte días por Los Andes, me metí como hippie a hostales con pulgas y hasta llevé grupos de gente a visitar lugares imposibles (Caxas, por ejemplo).

Ahora he pasado a mi tercera etapa.

Ahora estudio las lenguas de los Andes, su historia, conozco ya su geografía y su gente. La etapa de la exploración y el descubrimiento ya terminaron. La etapa del turismo, también. No sé cómo llamar a esta nueva etapa.
Quizás es la etapa de dar a conocer, de enseñar, comunicar, mostrar...esta belleza.
Siento ahora una tranquilidad natural. Mucha paz en mi geografía. No tengo ya esas ansias de salir a explorar sin rumbo fijo. Creo que ya sé dónde estoy pisando y además conozco ya la esencia de esta tierra. No necesito más palabras. Creo que por fin borré las fronteras.

Ahora sigo en El Cafecito. Mis amigas se perdieron. Prefiero ahora cerrar mi cuaderno de notas y caminar por Cuenca. Mañana me espera una nueva travesía.


13/8

La Chevy, una historia.
Primero anduvimos preocupados por la Patrol que andaba en Las Bahamas, por fin llegó a Guayaquil y Rob y Ewald fueron a recogerla. Tuvieron mucha suerte, pues los agentes de aduanas ayudaron a sacar el carro con mucha facilidad del container.
Segundo en esos días sin Patrol, alquilamos una camioneta en Quito para que nos acompañe junto con la Chevy los primeros días. El conductor, un ecuatoriano muy simpático llamado Lincoln como el presidente de Estados unidos, nos ayudó a transportar las bicicletas y a cuidar de nosotros esos primeros días (además a resolver el caso del choque en Riobamba).
En fin.
Hoy salimos de Guamote hacia un pueblo llamado Chunchi, el escenario precioso en medio de los Andes verdes, bosques de neblina y puntas de montaña que ofrecen un panorama espectacular. Salimos –repito- la Chevy y el carro alquilado (pues Rob y Ewald estaban en Guayaquil), hacia Guamote, la idea era tomar un refrigerio a medio camino.
A las once del mediodía escucho la noticia: “La Chevy se malogró”.
Uyuyuy... ¿qué le pasó?
Yo estaba con Lincoln (el carro alquilado) sirviendo el refrigerio a los ciclistas. La Chevy se quedó en un pueblo llamado Alausí varado en una gasolinera. El chofer de la Chevy había cometido el error con la caja de cambios y se rompió.


Rob, uno de mis jefes, es un poco terco para hacer las cosas. Llamó a Quito para preguntar qué hacer con la Chevy, dónde conseguir el repuesto. Le dijeron: “En Quito”. EN ese momento yo no entendí por qué Rob se fue a Quito. Regresó por carretera más de 400 km en busca del repuesto cuando nosotros estábamos a 200 km de Cuenca, otra ciudad importante.
Yo le dije a Kirsten: “¿Por qué no van a Cuenca?”
Ella me dice en holandés: “es eigenwijs” (es un terco).

El plan era ir a Chunchi con Lincoln. Lo gracioso fue lo siguiente:
Rob se suponía que estaba en Guayaquil recogiendo la Patrol, el famoso carro que enviaron desde Holanda.
Lincoln fue con Kirsten hacia Chunchi, yo me quedé en el refrigerio con los ciclistas. Después de veinte minutos veo a Lincoln regresar con Ewald ¡! ¿Cómo?
A medio camino a Chunchi (como me dice Uchi, esta es de Ripley) los trabajadores ecuatorianos bloquearon las carreteras, pues estaban arreglando las vías. Lincoln no podía pasar hacia Chunchi, tenía que esperar una hora.
“Mira lincoln, voy a caminar hasta el otro lado de la vía para ver qué está pasando”, dice Kirsten a Lincoln en el carro mientras esperaban.
Kirsten se va caminando a ver qué pasa y al otro lado encuentra la Patrol (¡) con Rob y Ewald, estancados en la carretera, pues los trabajadores estaban trabajando.
¿Cómo?
“Acabamos de llegar desde Guayaquil”, le dice Rob a Kirsten, con todas las cosas, entre ellas mi bicicleta.
Para apresurar los eventos Kirsten y Rob se dieron media vuelta y se fueron hacia Chunchi, y Ewald y Lincoln hacia la Chevy.


Después de dos horas conseguimos llegar a Chunchi con todos los ciclistas al único hotel del pueblo. La Chevy evidentemente no estaba, seguía varada en medio de la carretera en una gasolinera.
Discusiones van y discusiones vienen. Le digo a Rob: “´¿por qué no vas a Cuenca a buscar el repuesto?”. El muy terco se fue primero a Riobamba, luego a Ambato y a Quito en busca de la caja de cambios para la Chevy. En fin.

Este percance con la Chevy no fue un problema para seguir el viaje, pues con la Patrol recién llegadita de Holanda y el buen apoyo de Lincoln nosotros seguimos rumbo al sur.


Pero en un momento dado , pues nunca encontraron el repuesto en Quito, cosa que me parece imposible, Rob y Wilbert llamaron a Arequipa (!) a preguntar por el repuesto. “Que nos lo manden por DHL”. Yo dentro de mí me decía están locos.
Los de Arequipa les dijeron: “ustedes están locos, pregunten en Cuenca o en Piura si tienen el repuesto”. Pues Sudamérica no es Holanda ¡!

Cuenca (14/8). Yo llego al hotel en bicicleta. Rob está super feliz. “Encontramos el repuesto”. Yo me rio por dentro. Y le digo a Kirsten: “ya ves ya ves”, andan más locos que una cabra. Yo sabía que el repuesto estaba en Cuenca. Tercos muy tercos.


11/8

Los tres nacimos el mismo mes. Una el tres, otra el trece y el muchacho el catorce , un día después de mí, sólo que seis años atrás. Hoy nos tocó a los tres organizar esta empresa dedicada a organizar viajes en bicicleta, pues la mitad del equipo se fue a Guayaquil (a recoger el carro que acaba de llegar de Holanda).

Dice la gente que quienes nacen la primera mitad del mes de setiembre somos personas ‘down to earth’, analíticas y organizadas, además perfeccionistas.
Yo no sé si sea una persona down to earth, la verdad. Sólo sé que consigo hacer lo que me gusta gracias a mi perseverancia, sino nunca hubiese conseguido lo de Bike Dreams (aunque en cierto modo fue suerte, sobre todo).

Salimos hoy a las ocho de la mañana de la ciudad de Riobamba hacia un poblado mayor llamado Guamote, cerca del Chimborazo en Ecuador. Yo fui en el auto que prepara el refrigerio, Kirsten en el camión que organiza la cena y el hotel, y Wilbert en bicicleta. No sé cómo pudimos organizarnos.


A medio camino hacia guamote hicimos una parada para tomar el refrigerio. Era la primera vez que preparaba yo un refrigerio. Usé una mesa desplegable, cuatro sillas, pelé varias naranjas, corte queso en rodajas y jamón, y los ciclistas recargaron sus energías con miel de chancaca. Nunca había visto yo la sierra ecuatoriana.

El refrigerio lo organicé al lado de una quebrada de pastos verdes con unas cuantas casas alrededor. Cerca de la quebrada habían unas señoras cargando bultos en la espalda. Ellas estaban transportando manzanilla. “Allinllan”, decían muy lindas ellas. Sus perros venían a olfatear nuestra comida, con un par de “fuera allqo”, los sacamos de allí.

Los ciclistas continuaron su ruta. En el hotel Kirsten ya preparaba varios entremeses para el almuerzo. Allí la ayudamos a preparar una ensalada de pepinos con rabanitos. Nadie se quejó de nada, al contrario, conseguimos ordenar todo entre los tres.

¿Pero qué hizo el tercero?

Wilbert recibió una llamada telefónica desde Guayaquil a altas horas de la noche. No sabemos cómo lo consiguió pero lo consiguió. La Petrol por fin fue desembarcado del puerto ¡!!

Fiesta esta noche en Guamote. Los tres virgo hacemos un buen team aunque nos dejen solos, gracias al apoyo de Didier, el muchachón belga que condució el Chevy.
10/8

En la noche salen Ewald y Rob hacia Guayaquil a desembarcar del puerto el Petrol que enviaron desde Holanda.

Esta noche ellos no duermen en casa.

domingo, 10 de agosto de 2008


10/8


- Hoy no tenemos mucho qué hacer –le digo a Kirsten.
- Sí, así es, ya verás el trabajo que nos vamos a mandar en los campamentos.

Mejor no haberle dicho eso a Kirsten, porque frase que pronuncio, cosa que sucede.
Aquella tarde Kirsten y yo compramos algo en el supermercado, unas cuantas cosas para los ciclistas, agua, mermelada, queso, entre otras cosas, fuimos directo al Chevy para ir al Hotel La Estación en Riobamba, es decir, a unas cuantas cuadras.
Nosotros manejábamos tranquilos el Chevy.
Riobamba parecía un desierto: domingo. Todos dormían la siesta seguramente.

PUM!!, en la parte de atrás del Chevy. ¿Qué pasó?


Vidrios rotos en el pavimento,

Wilbert, Kirsten y yo nos llevamos las manos a la cara.

-Tranquilos chicos, digo, no hay que asustarse...
Veo a un tipo moreno asomarse a nuestra ventana. Wilbert dice: “escondan sus cosas”.

Wilbert abre la puerta del Chevy, sale con Kirsten a ver qué pasó. El moreno se moría de la rabia. Yo me quedo en el carro. Un choque !!

Veo que discuten en el retrovisor. Me preocupo. Empiezo a pensar en la policía, en todo el lío que se puede armar con los policias latinoamericanos, ya los conozco.

Abro la puerta del carro. Hay una discusión.
Salgo. El Chevy está muy bien, sin ningún rasguño, sólo un faro de atrás un poco doblado. Pero... Hay un auto detrás de nosotros, un Lada último modelo, con el parachoque, y el capot doblado, el faro delantero destrozado y el conductor muerto de rabia.

¿Qué pasó aquí?

El tipo anduvo a velocidad rápida, nosotros distraídos, en plena ciudad de Riobamba, un domingo a la una de la tarde del mes de agosto. Llamo a Wilbert a un lado.

-Wilbert, ni se te ocurra mencionar a la policía, por favor, trata de arreglar el problema entre ustedes, porque si nos mandan a la policía estamos fritos camarón (todo esto en holandés, por supuesto, no crean que yo hablo español con los de Bike Dreams, aunque les dé clases de español).

Wilbert me mira confiado. “No te preocupes”, dice. Sin embargo, yo decido hablar con el chofer del carro, pedirle mil perdones...

-¿Cómo quiere arreglar esto señor? –le pregunto al chofer. Veo al tipo más calmado. No parece malo.

Hay tres viejitos mirándonos, el chofer del auto, el hijo, cuatro señoras que salieron de no sé dónde.

-Entre nosotros no más –me dice.

Alivio.

El hijo del dueño del carro , era su copiloto, llama a un mecánico, es domingo, nosotros decidimos pagar el reparo.

Más y más gente empieza a llegar de todas partes... hay un corro alrededor de nosotros. Didier , nuestro médico, aparece a tomar una fotografía de lo ocurrido. La nieta del chofer del carro (que apareció de no sé dónde, repito) quiere salir en la foto con el faro destruido.

-Con mil dólares estamos contentos –escucho una voz por detrás, es un tipo de gorro azul. ¿De dónde salió éste?

Me dan ganas de atropellarlo. Mil dólares me parece demasiado, pero en el >Ecuador todo está dolarizado. ¿De dónde salió el tipo de gorro azul?
Felizmente, Ewald nuestro mecánico llega a auxiliarnos, también un amigo ecuatoriano que nos está acompañando la primera parte del recorrido.

Una discusión.
El de gorro azul se mete a pelear por los mil dólares mientras veo yo al chofer del carro con “ganas de irse y arreglarlo todo de una buena vez”

Wilbert, el carro te va a salir caro, pienso yo. Él me dice: "La culpa es nuestra".

Nuestro mecánico : "esto les costará algo de 750 dólares, por lo menos”.

Llegamos a un acuerdo. 900 dólares es mejor que salir enemistados del Ecuador.
Qué pelea la que se mandó el de gorra azul, hasta que le dije yo: “acaso no confía en nosotros, más bien les estamos haciendo el favor muy honestamente de repararle el daño, otro se hubiesen dado a la fuga”.
El tipo se queda callado.

Al final vamos al hotel a firmar un acuerdo para que estos tipos no nos hagan una denuncia ante la policía y demás problemas, pues nuestro carro es peruano.
A escribir un papel con el acuerdo, a pagar los 900 dólares... todo un lío...

Después de varias horas Kirsten me dice : ya ves Susana, mejor no digamos nada sobre nada. Yo me quedo callada, me rio. Alguien me invita una cocacola.

sábado, 9 de agosto de 2008



Hoy salimos hacia Latacunga, una pequeña ciudad a 100 kilómetros de Quito. Los ciclistas partieron en caravana por la Panamericana de la sierra ecuatoriana. Es impresionante la cantidad de smog que hay en estas ciudades, aunque ese no fuera un impedimento para los ciclistas.
Latacunga es una ciudad con un mercado que abarca gran parte de ella. Me fui de compras a ver a las mujeres ecuatorianas... muy simpáticas ellas. No me creían cuando les decía que era peruana.
Los ciclistas llegaron agotados. Felizmente les pudimos preparar un refrigerio rico en calorías y líquido. Todos están ahora durmiendo su siesta en sus cuartos. Todos se están preparando para mañana.

-Muy fuerte, Susana – me dice Geert- Casi me quedo a media subida.
-Yo tuve que bajar de la bicicleta dos veces –añade Len, el canadiense.

Poco a poco se irán acostumbrando a los Andes, que desde aquí se ven majestuosos. Los ciclistas ya se bajaron un pote de miel y dos de mermelada. Necesitan calorías. Muchas mañana porque nos vamos cada vez más y más al sur.




8/8

La partida ayer fue un acontecimiento que nunca vamos a olvidar. Salimos a las 8 de la mañana hacia la Mitad del Mundo, desde el hotel en Quito, por una avenida larga llamada 10 de agosto. Los ciclistas fueron por la vía del Trolebús, mientras que nosotros, Wilbert y yo, en el Chevy en medio del tráfico.

Los administradores de la Mitad del Mundo ya nos estaban esperando. Antes de llegar, yo me preguntaba si era cierto aquella promesa del viceministro de turismo días antes, y sí lo fue!! Una señora muy amable en la entrada nos dejó pasar sin ningún problema al complejo turístico. Incluso nos puso guardia para las bicicletas.


No sé cómo me las agencié para que la administradora nos pusiera algo de música ecuatoriana, además nos guiaron en el museo de sitio del monumento.

Bike dreams estuvo contento este primer día. Hicimos un pequeño picnic en una de las cabañas, subimos a la torre de la Mitad del Mundo, flameamos nuestra bandera “The Andes Trail”. Una experiencia muy simpática para todos los participantes.



El momento más memorable fue la partida. El viceministro lleó con la prensa ecuatoriana a inaugurar el evento. Me volvió a dar dos besos, sonriente. Lo vi muy contento repartiendo banderas pequeñas de ecuador de diferentes colores. Rob le pidió que inflara una llanta de bicicleta “hasta que reviente, señor”.

Uno, dos, tres, cuatro................. pum !! Reventó !!

Todos partimos hasta Ushuaia. La primera noche la pasamos en el Hotel en Quito, después Latacunga, y así sin parar hasta el fin del mundo.

Hoy 8 de agosto inauguramos “The Andes Trail”. Inolvidable.



Today we started from The Middle of the World. The Tourism Viceminister from Ecuador opened the trip. Everyone was happy !!

viernes, 8 de agosto de 2008




Letter from Wilbert Bonné


"The Andes Trail" is running...The first edition of "The Andes Trail" started this afternoon at the base of the equator monument just north of Quito. The Ecuadorians call it : “Mitad-del-Mundo”, the Middle of the World. The last week was very hectic to get everything ready on time. The container with our 4x4 and all our equipment didn’t arrive at time. We had to improvise a lot of things. A second vehicle, some basic equipment, a new spare wheel and lock for the Chevy, some carpenter’s work inside the Chevy ( thanks to 40 years experience of Geert ), shopping for food, and a lot of other things. The most time we spent probably in the Chevy to run from this place to another. And the traffic jams in the city didn’t work in our advantage. But, everything was ready before the briefing on Thursday evening in the Hotel Plaza Internacional. The riders all arrived on time, not all bicycles.
In the early morning hours of August 8th I picked up the Chevy from the parking area, went to the petrol station and on my way back to the hotel I got bumped by a city bus from behind when I was standing still at a traffic light. Yeah, thank you. Why not. After a missing container, a stolen spare wheel and a broken lock, we still missed a collision. The damage was not too bad on the Chevy, but the city bus ripped open for more than two meters in the flank. The bus driver stopped to see what happened. My lack of “played” anger and Spanish ( probably the last ) didn’t help me to get everything arranged the way we should solve it in a western country. We had to solve it on the street without police, paperwork or insurance. The end of the deal was that I got all his earned money of the day. Unfortunately it was just 6.30 in the morning. I “earned” 70 US dollar ( yes, they pay with US dollar in Ecuador ) and we are a dent in the Chevy richer. We did not even start the tour yet. What will all happen before we are in Ushuaia? Do we still have a Chevy? And if yes, in which condition? I don’t wanna think on that… First the start.
The first 26 kilometers from the hotel in the center of Quito to the Mitad-del-Mundo went smoothly despite lots of traffic. We were welcomed very well at the Mitad-del-Mundo monument and we got a guided tour ( the first and last guide tour of the whole journey I guess ) through the museum inside monument. After the photo session the vice minister of Tourism Alfonso Aguilar said a few nice to the cyclists ( he actually wanted to join ) before he blew up a bicycle tire. It was the sign for a group of brave cyclists to start pedalling 11.000 kilometers along, through and over the longest mountain range in the world. Destination : Ushuaia in Argentina, “Fin-del-Mundo”, The End-of-the-World.
The nice bunch of cyclists that stood at the start pretty relaxed was limited, 18 in number. The cyclists that found their way to the capital of Ecuador come from Belgium, Canada, Ireland, France and The Netherlands. Males and Females. Ages between 28 and 65. They all are going to defy Andes Mountains. We all don’t know what to expect. Yes, ADVENTURE with capitals. Keep up reading the CORREOS, to see what’s happening in Latin-America.




Los participantes llegaron el martes y miércoles por la noche al Hotel donde todos estamos alojados. Ellos son un grupo de 14 personas. Holandeses, irlandeses, franceces, un canadiense y dos belgas conforman parte de esta travesía que vamos a hacer por los Andes.
Wilbert dio una pequeña presentación en la noche. Su forma tan tranquila de hablar le tomó dos horas para explicarlo todo. Es un gran muchacho que me dice siempre "hola chica", en su poco español.

Cada participante es un personaje. El canadiense es un hombre ya jubilado (bueno, la mayoría de los participantes son jubilados) que es un carnívoro por antonomasia. No puede vivir sin carne. Su nombre es Len. Me contaron por aquí su historia del África. En un momento del viaje no habia carne en la zona que ellos recorrían, por Sudán. Él se desesperó tanto que cogió un avión y se regresó a Canadá a comer carne. Luego volvió al Africa a seguir con el tour (donde sí había carne).
El participante belga se llama George y es el olvidadizo del grupo, pues en su primera noche en Quito olvidó su cámara de fotos de tres mil dólares en un restaurante. Tuvo suerte el hombre, pues, los meseros le guardaron la cámara (todavía existe gente decente por aquí).
Geert es un holandés también jubilado que es el zen del grupo. Nunca vi a un hombre tan calmado y además tan fuerte para montar la bicicleta. Hoy lo vi en su bicicleta, el primero del grupo, junto a Rob.

Gerard es otro holandés jubilado muy muy tranquilo, el callado del grupo. Tiene bigotitos y no es de muchas palabras. Yo no he podido hablar mucho con él
Dick es también un holandes jubilado (ven? todos son jubilados aquí) que desde el primer día tuvo problemas con la muela. Es un tipo que siempre tiene una sonrisa. Felizmente le ayudé con la muela. Una amiga dentista (amiga de una amiga mía) le mató el nervio en dos días.
Joop y Mint son una pareja de esposos también holandeses (es que además de jubilados todos son holandeses aquí, jeje). Esta pareja me encanta porque la señora Mint acompaña a su marido ciclista adonde vaya, así sea a Quito - Ushuaia. Impresionante.
André es otro holandés , pero NO jubilado. Allí monta gracioso su bicicleta.
Y los tres irlandeses son una pasada. Ayer nos llevaron al pub y ellos no paraban de pedir cervezas. Nosotros ya queríamos ir a dormir. Nos fuimos a dormir. Uno de estos irlandeses tiene una novia francesa que también está sobre la bici. Ellos usan las camisetas verdes, mismo equipo del tour de france.

Falta hablar de nosotros seis, parte del equipo de apoyo de Bike Dreams. A Rob y Wilbert ya los conocen, los jefes, los muchachones... Estoy yo que soy parte de la logística y el apoyo con el idioma español (peruana - holandesa y con orgullo). Pero también están Kirsten, la cocinera; Exald, el mecánico (otro cervecero) y Didier un belga muy simpático que ha trabajado años en hospitales en la sección de emergencias.

Estos somos nosotros los participantes. Espero no estarme olvidando de alguno de ellos. Hasta la próxima.

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