Mostrando entradas con la etiqueta Huaraz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Huaraz. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de agosto de 2010

El dios sonriente

El enorme muro del templo de Chavín


En nuestro día de descanso en Huaraz, aprovecho para visitar los restos arqueológicos de Chavín de Huántar.

Chavín es la cultura precolombina más antigua de los Andes. Sus restos datan de 1,200 años antes de Cristo. Tuvo como gobierno una teocracia y perduraron por 700 años.

¿Su caída? Un misterio. Y como toda la historia andina, su nacimiento como cultura, un misterio también.

Ahora estoy en Chavín de Huántar. El complejo arqueológico comprende dos templos : el viejo y el nuevo templo. Leo en una enciclopedia británica que los chavines construyeron su primer templo (el viejo) en honor a su dios, que nosotros conocemos como El Lanzón Monolítico. El lanzón monolítico están en una galería muy oscura. Entro a la galería y me quedo de una pieza al ver esa sonrisa que guarda la escultura. Un dios sonriente, nada mejor que la sonrisa de los dioses.

domingo, 29 de agosto de 2010


Estos últimos días los paisajes cambian.

Ingresamos a los Andes peruanos desde la costa Norte por un camino de tierra a lo largo del río Santa, un río que nace en los nevados de la Cordillera Blanca (Áncash) y desemboca en el Océano Pacífico.

Las trochas son parte del Andes Trail. Lo dijo muy bien uno de los líderes del grupo: el Andes trail recién empieza aquí, después del Ecuador y la costa norte del Perú, en un camino de grava con piedras y arena que produce dolor en los brazos y las piernas.


Cactus a lo largo del camino, nuestros acompañantes de ruta

La primera noche acampamos dentro de los desérticos territorios del Proyecto Chavimochic, en La libertad (Perú). Elegimos una superficie de cemento, ex-cancha de fulbito, para levantar las carpas, cocinar y pasar una tarde tranquila reparando bicicletas y mirando el atardecer. 

- ¿Por qué abandonaron este pueblo? -me pregunta uno de los ciclistas.
- No lo sé -le contesto y luego pienso en las posibles respuestas a esa pregunta.  


Francien y Edson, los encargados de la cocina con sazón peruana-holandesa

Pero no es en realidad un pueblo, parecen más bien las bases del campamento de un proyecto temporal de Chavimóchic. Chavimóchic, un proyecto de irrigación e hidroeléctrica. Horas después le pregunto a un policía y me dice que hace varios años vivieron allí algunos trabajadores del proyecto. "Construyeron un canal de irrigación y se fueron". Y ahora quedaron las bases de esa ex cancha de fulbito.

A la mañana siguiente, después de beber un café caliente, pues hace frío en la costa peruana, sopla un viento helado a toda hora del día, enrumbamos en las bicis hacia la serranía. Es extraño pero no sentimos que estamos trepando de cero metros hacia mil metros sobre el nivel del mar; el camino tiene una pendiente mínima agradable para pedalear.


Uno de los ciclistas a punto de atravesar un túnel largo y muy oscuro

El paisaje empieza a cambiar. Montañas enormes cuyas cumbres son difíciles de percibir. El camino es una línea delgada que repta en las paredes de una quebrada. Túneles oscuros, en trocha, que atraviesan montañas; dos centros poblados de mineros artesanales que extraen "carbón de piedra". La poca gente que vemos nos saluda a lo largo del camino.

La quebrada se convierte de un momento a otro en un cañón donde lo único que se escucha son las aguas del río y las ruedas de mi bicicleta. Aquella noche dormimos en la boca del cañón con luna llena y sin viento.

Al día siguiente dejamos el campamento y empezamos a trepar el camino hacia los 2.500 metros sobre el nivel del mar. Curvas en zigzag. Cactus, pequeñas casas de adobes, perros que salen a ladrar detrás de nosotros. Piedras que saltan en el camino.

En un puente un grupo de trabajadores me grita: "viva el Perú gringuita", y se ríen cuando les repito "viva el perú, carajo". Más allá una señora me saluda en la lejanía con un saludo quechua de bienvenida y otros alzan la mano cuando nos ven pasar. Pasamos por pequeños caseríos y Huallanca y la trocha sube y baja en zigzag.


Un descanso al lado del cañón
El cañón del  Pato es tan estrecho que en la trocha apenas cabe un camión mediano con sus cuatro o seis ruedas. Tiene muchos cactus y es seco, y lo mejor de todo son los 47 túneles que se tienen que atravesar. Dicen que antiguamente era trocha carrozable donde la gente con miedo cabalgaba hacia el otro lado del valle : Caraz o Huaraz.

A nosotros nos tocan túneles largos y de miedo. En uno de ellos tenemos que detenernos para dejar pasar a un grupo de camiones. Nuestras linternas no son lo suficientemente buenas y el ruido que puede producir un motor dentro de una de esas cavidades en las montañas es de terror. Pero salimos airosos de esa aventura y llegamos a Caraz a media tarde a refrescarnos con los buenos helados de la zona.

Ahora escribo desde Huaraz, nuestro punto de descanso. Mañana lunes salimos hacia el Parque Nacional Huascarán... nos esperan muchìsimas aventuras más. Esta noche llueve aquí. ¿Cómo será mañana a 4.200 msnm?

viernes, 5 de septiembre de 2008


“Qué bello país tienes”, me dice una española que apareció montando bicicleta junto a su novio en medio del bosque de puyas en el Parque Huascarán.
Qué bellos paisajes, puyas, nubes, nevados, lagunas... una geografía que cualquier país desearía tener. Hace unos días estuve en la costa, en seis u ocho días estoy casi en la sierra oriental, es decir, a unos pasos de Pucallpa y Tingo María. Y en bicicleta. ¿Qué más quiere un territorio poseer esta riqueza?

Yo me siento a pensar en el Chevy: ¿qué más quiero yo de tener esta belleza?
Didier, el médico me dice que esto vale más que la pena... “pienso que los Andes son más antiguos que el Himalaya, pues puedes ver el espacio entre cada valle”.
El día anterior llevé en bicicleta a George, un belga, a tomar fotogra´fias de unas bromelias de diez metros de alto (las puyas). “¿Se convierte todo en más grande, Susana?”.


Me quedo pensando en lo que dicen los españoles y me digo vale la pena quedarse en este país. Les digo: “Tengo el orgullo”. Pero cuando pienso en las ciudades ,e quedo callada sin ganas de dar una opinión; mejor ni pienso, tan caóticas, desordenadas, con taxis tocando el claxon sin respeto. Qué tales contrastes.

Tengo un bello país, lo sé... cuando me quedo en la montaña y contemplo.





… Esta noche hace mucho-mucho frío.

Menos 14 grados. Yo en esta carpa congelada con la falta de oxígeno a 4.170 metros sobre el nivel del mar. ¿qué me trajo aquí? ¿cómo llegué?

La Chevy me trajo aquí, a medio kilómetro por hora. A medio camino desde Huaraz agarramos una trocha hacia el parque nacional Huascarán. Qué belleza de ruta, qué difícil para La Chevy. En una cuesta el pobre camioncito dio casi su último suspiro. Simplemente, le faltó oxígeno. Después de intentar trepar la cuesta tres veces conseguimos seguir el camino.

El parque nacional es una zona reservada. Los pobladores de la zona que son pocos le han puesto un candado a la verja de la entrada, allí donde se compran los boletos. Un caballero muy amable nos dice que no podemos pasar al parque. Yo le preguntó por qué caballero si el parque es para ir a visitarlo. Me cuenta un problema entre el Inrena (Instituto ded Recursos Naturales del Perú) y el poblado de Carpa. Si ven gringos allí, me dice el caballero, me van a hacer problemas.



La Chevy no tiene otra que estacionarse antes de la verja para acampar. A Rob no le gusta mucho la idea porque el plan era montar bicicleta hasta el bosque de Puyas de Raimondi. Lamentablemente el caballero no quiere dar vuelta atrás. Me dice: “Señorita, ¿qué le parece si a la noche les abro la verja y pasan como si nada?”.

Los ciclistas van llegando en el trayecto. Unos se perdieron buscando el camino y montaron más de cuarenta kilómetros por gusto. Todos llegan cansados. Nadie tiene la intención de pasar a la medianoche con las bicicletas y los carros hasta las puyas del Raimondi. “Este es un día pesado”, dice uno de los ciclistas, mejor nos quedamos a acampar aquí”, en esos 4,170 msnm.

No sé cómo lo convenzo, señores, pero creo que le caí simpática al caballero. Me dice el guardián del parque que “perfecto, mañana pueden pasar hasta las siete y cuarto de la mañana (7:15am)”. Nosotros los de Bike Dreams nos ponemos de acuerdo. Hay que despertarse temprano para salir antes de las 7:15 am hacia el bosque de Puyas y los pueblos que llevan hacia la ciudad de Huánuco.






La noche. Qué fría noche. Mi bolsa de dormir no es suficiente para abrigarme. Me pongo mi chaqueta, mis pantalones gruesos, la chalina, el chullo, los guantes y todavía me muero de frío. Me enrollo lo más que puedo en el eslípin. Siento el aire frío entrar por las costuras de la carpa. Duermo una hora o dos. Despierto. Más frío aún.

¿Qué puedo hacer con este frío que me congela? Se me ocurre salir de la carpa en busca de otra carpa; juntarme con alguien a dormir así bien pegaditos para soportar el frío.

No sé cómo pero salgo de la carpa y veo el cielo absolutamente estrellado, con la vía lactea guiñándome el ojo por todos lados. Hace igual de frío afuera que adentro, me doy cuenta, pienso que tengo que correr a alguna parte para cobijarme ¡!



Camino rápido. Toco la puerta de la carpa de uno de los jefes y le imploro por favor dormir allí. Felizmente puedo entrar a su carpa pero el hombre duerme con la ventana abierta y claro con un eslípin a prueba del frío: con plumas de ganso. Trato de dormir pero no puedo, mil pensamientos corren por mi cabeza. Escucho ronquidos venir de mi costado y de las otras carpas. Todos duermes excepto yo, pienso. Pero no importa, todavía puedo pensar en las estrellas y en los bellos paisajes que nos esperan. Después de una hora o dos me quedo seca apenas, bien acurrucada, con frío pero mejor que en mi carpa.

Al día siguiente salgo volando de la carpa del jefe para desarmar mis cosas y subirme al carro antes de las 7:15 de la mañana. Mis manos no reaccionan. Mis dedos están congelados. Recuerdo un invierno que pasé en un país extranjero y me congelé hasta las orejas. Algo parecido en el parque Huascarán, excepto por la falta de calefacción que en el país extranjero me salvó la vida.


De una u otra forma, salimos a las 7:15, nosotros completamente listos para cruzar la verja. Pero el caballero no quiere abrir el portón hacia el parque. Me dice, quiero una propinita. Rob viene con veinte soles en la mano y le los quiere dar y el caballero nos dice es poco. Saca la calculadora. Dice “ustedes son 18 personas, deberían de pagar 65 soles por persona como entrada al parque, es decir, algo de 1200 soles por todos, pero como yo soy buena gente sólo les pediré 100 soles”. Plop.
Nunca vi a Rob tan enojado. Discusión total frente a la verja (si esa es la palabra). Tengo que convencer de nuevo al tipo de que nos abra el portón. Cincuenta soles perdidos, no cien... no nos quedó de otra. Cruzamos el palo ese que hace de verja y directo volamos hacia el punto más alto. Vemos algunas bromelias (puyas) en el camino y muchos pájaros de diferentes colores y formas. También plantas y paisajes impresionantes.

Didier me dice allí a 4,800 msnm.: “Nunca he visto un paisaje tan espectacular”. La diferencia entre los Andes y el Himalaya es que en los Andes tienes la sensación de espacio, mucho espacio.
Los ciclistas pudieron sobrevivir la etapa hasta los 4,800 msnm sin ningún problema. La coca y los caramelos de limón ayudan perfecto, gracias al consejo de mamá Susana, la amante de los Andes.

domingo, 31 de agosto de 2008















Bici blogs

TODOS MIS VIAJES

Abancay Aconcagua Africa Alemania Altiplano Andahuaylas Andes Trail Apurimac Argentina Atocha Ayacucho Bajo Caracoles Bariloche Barrancas bicimoda Bolivia Burkina Faso Cafayate Calafate Campaña política peruana Cañon del Pato Caraz Careteras bolivianas Carpa Carretera Austral carreteras bolivianas Catamarca Cerro Castillo Cerro de Pasco Challapata Chavin de Huantar Chile Chilecito Chincheros Chos Malal Chulucanas Chunchi Copacabana Coyhaique critica Cuenca Cusco diarios Dutch Cycling Embassy Ecuador Edición 2010 einstein El Bolsón El Calafate El Dakar El final El Perú profundo El relato del instante Falkner famosos en bici Fin del mundo Final tour 2010 fotografias desde Ayacucho Fotos desde el Salar de Uyuni Fuerza Mental Futaleufú ghana Guamote Historias desde Buenos Aires Huancavelica Huancayo Huanchaco Huanuco Huánuco Huánuco Pampa Huaraz Huarochirí Huascarán Huelgas en el Cusco Humahuaca Incendios forestales Inconvenientes a lo largo de la ruta Izcuchaca Jáchal Jaime Torres Jujuy Kasani Kavafis La Angostura La minería peruana la partida La Pasarela La Paz La Quiaca La Tina La Unión Lago Rivadavia Lambayeque Las Horquetas Latacunga Leiden letters from Wilbert Limatambo Lluvia sobre las dos ruedas Loja Luz Divina Macará Machu Picchu Mali mapas de ruta Mendoza Mi padre Motupe noticias del ciclismo Nueve días en la pampa Ocros Oña Oruro Ouagadougou Patagonia Perito Moreno Peru Perú Pino Hachado Porvenir Pucara Puno Punta Arenas Quillacas Quito Quivila Río Grande río Mantaro Rio Santa Riobamba Ruta 40 Salar de Uyuni Salinas Salta Siete lagos Tahua Tapi Aike Tierra del Fuego Tingo Tiquina Tocota Togo Tolhuin Torres del Paine Tres Lagos Tupiza Ultimo día un mundo sin bicicletas Ushuaia Viento en la altura Yala