Mostrando entradas con la etiqueta Riobamba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Riobamba. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de agosto de 2010


10 y 12 de agosto

Después de Riobamba entramos por la troncal de la sierra, una carretera asfaltada que nos lleva hacia Cuenca, la segunda ciudad principal de Ecuador, por unos pueblitos pequeños en el mapa. En el camino vemos cerros cubiertos por brumas y bosques de neblina, valles profundos y ríos que se pierden al bajar al oeste.

En Guamote nos reciben en una casa, tres señoras que hablan el quichua (o quechua). Nos cocinan una sopa de zanahoria y unos choclos (maíces) de dientes gruesos y tiernos, diferentes a los que conocemos. Allí compartimos una enorme habitación entre todos nosotros y asumimos la falta de duchas calientes y la privacidad de un momento solos.



¡Ustedes están locos?, nos dirían al día siguiente unos señores en ponchos y sombreros a lo largo de la carretera. No nos creen que vamos hacia el siguiente poblado, llamado Chunchi metido en un valle a tan sólo setenta kilómetros. Nosotros, sorprendidos ante su reacción, no nos atrevimos a decirles que vamos más allá de Chunchi, a Ushuaia señores; no porque no nos fueran a creer sino porque sabrían dónde situarlo en el mapa.

El camino es una hondanada de ascensos y descensos de una meseta a otra. A algunos les cae un poco mal la altura y el frío del viento, con dolores de cabeza que oscilan de una montaña a otra.


Seguimos de Chunchi a Ingapirca, un poblado muy pequeño con restos arqueológicos incas, los más importantes de la región. Tenemos previsto acampar al lado de los muros Inca, pero a última hora la organización decide tomar dos hostales sin estrellas donde caben con las justas todos los participantes. "¿Señora, nos permitiría quedarnos en su hostal?; ¿Cuántas camas tiene?".  

“Nos han agarrado de improviso”, dirìa la señora Rosa, una de las dueñas de uno de los hoteles.



Doña Rosa me cuenta que sus ocho hijos viven en el extranjero, y que sola se ha quedado con una nietecita. “Que manera ustedes de montar la bicicleta”, me dice, antes de vernos partir : “y yo que nunca me he subido a una cosa de esas”, añade. La nietecita barre el piso del hostal. "Antes teníamos clientela, a veces cocinaba para muchísima gente, pero hoy por hoy nada", sigue doña Rosa. Me despido y le prometo volver pronto.

Nosotros continuamos camino hacia Cuenca, lugar donde nos espera un día de descanso. El camino es un desastre después de equivocarnos de ruta y perdernos el lonche de medio camino. Yo sigo a las mujeres del grupo que son muy buenas ciclistas, desciendo por un camino semi tropical hacia el valle de Cuenca. A medio camino nos detenemos a beber una coca-cola y a comer un pedazo de sandía. Cuenca está cerca, ante nuestros.

viernes, 15 de agosto de 2008

10/8

En la noche salen Ewald y Rob hacia Guayaquil a desembarcar del puerto el Petrol que enviaron desde Holanda.

Esta noche ellos no duermen en casa.

domingo, 10 de agosto de 2008


10/8


- Hoy no tenemos mucho qué hacer –le digo a Kirsten.
- Sí, así es, ya verás el trabajo que nos vamos a mandar en los campamentos.

Mejor no haberle dicho eso a Kirsten, porque frase que pronuncio, cosa que sucede.
Aquella tarde Kirsten y yo compramos algo en el supermercado, unas cuantas cosas para los ciclistas, agua, mermelada, queso, entre otras cosas, fuimos directo al Chevy para ir al Hotel La Estación en Riobamba, es decir, a unas cuantas cuadras.
Nosotros manejábamos tranquilos el Chevy.
Riobamba parecía un desierto: domingo. Todos dormían la siesta seguramente.

PUM!!, en la parte de atrás del Chevy. ¿Qué pasó?


Vidrios rotos en el pavimento,

Wilbert, Kirsten y yo nos llevamos las manos a la cara.

-Tranquilos chicos, digo, no hay que asustarse...
Veo a un tipo moreno asomarse a nuestra ventana. Wilbert dice: “escondan sus cosas”.

Wilbert abre la puerta del Chevy, sale con Kirsten a ver qué pasó. El moreno se moría de la rabia. Yo me quedo en el carro. Un choque !!

Veo que discuten en el retrovisor. Me preocupo. Empiezo a pensar en la policía, en todo el lío que se puede armar con los policias latinoamericanos, ya los conozco.

Abro la puerta del carro. Hay una discusión.
Salgo. El Chevy está muy bien, sin ningún rasguño, sólo un faro de atrás un poco doblado. Pero... Hay un auto detrás de nosotros, un Lada último modelo, con el parachoque, y el capot doblado, el faro delantero destrozado y el conductor muerto de rabia.

¿Qué pasó aquí?

El tipo anduvo a velocidad rápida, nosotros distraídos, en plena ciudad de Riobamba, un domingo a la una de la tarde del mes de agosto. Llamo a Wilbert a un lado.

-Wilbert, ni se te ocurra mencionar a la policía, por favor, trata de arreglar el problema entre ustedes, porque si nos mandan a la policía estamos fritos camarón (todo esto en holandés, por supuesto, no crean que yo hablo español con los de Bike Dreams, aunque les dé clases de español).

Wilbert me mira confiado. “No te preocupes”, dice. Sin embargo, yo decido hablar con el chofer del carro, pedirle mil perdones...

-¿Cómo quiere arreglar esto señor? –le pregunto al chofer. Veo al tipo más calmado. No parece malo.

Hay tres viejitos mirándonos, el chofer del auto, el hijo, cuatro señoras que salieron de no sé dónde.

-Entre nosotros no más –me dice.

Alivio.

El hijo del dueño del carro , era su copiloto, llama a un mecánico, es domingo, nosotros decidimos pagar el reparo.

Más y más gente empieza a llegar de todas partes... hay un corro alrededor de nosotros. Didier , nuestro médico, aparece a tomar una fotografía de lo ocurrido. La nieta del chofer del carro (que apareció de no sé dónde, repito) quiere salir en la foto con el faro destruido.

-Con mil dólares estamos contentos –escucho una voz por detrás, es un tipo de gorro azul. ¿De dónde salió éste?

Me dan ganas de atropellarlo. Mil dólares me parece demasiado, pero en el >Ecuador todo está dolarizado. ¿De dónde salió el tipo de gorro azul?
Felizmente, Ewald nuestro mecánico llega a auxiliarnos, también un amigo ecuatoriano que nos está acompañando la primera parte del recorrido.

Una discusión.
El de gorro azul se mete a pelear por los mil dólares mientras veo yo al chofer del carro con “ganas de irse y arreglarlo todo de una buena vez”

Wilbert, el carro te va a salir caro, pienso yo. Él me dice: "La culpa es nuestra".

Nuestro mecánico : "esto les costará algo de 750 dólares, por lo menos”.

Llegamos a un acuerdo. 900 dólares es mejor que salir enemistados del Ecuador.
Qué pelea la que se mandó el de gorra azul, hasta que le dije yo: “acaso no confía en nosotros, más bien les estamos haciendo el favor muy honestamente de repararle el daño, otro se hubiesen dado a la fuga”.
El tipo se queda callado.

Al final vamos al hotel a firmar un acuerdo para que estos tipos no nos hagan una denuncia ante la policía y demás problemas, pues nuestro carro es peruano.
A escribir un papel con el acuerdo, a pagar los 900 dólares... todo un lío...

Después de varias horas Kirsten me dice : ya ves Susana, mejor no digamos nada sobre nada. Yo me quedo callada, me rio. Alguien me invita una cocacola.

Bici blogs

TODOS MIS VIAJES

Abancay Aconcagua Africa Alemania Altiplano Andahuaylas Andes Trail Apurimac Argentina Atocha Ayacucho Bajo Caracoles Bariloche Barrancas bicimoda Bolivia Burkina Faso Cafayate Calafate Campaña política peruana Cañon del Pato Caraz Careteras bolivianas Carpa Carretera Austral carreteras bolivianas Catamarca Cerro Castillo Cerro de Pasco Challapata Chavin de Huantar Chile Chilecito Chincheros Chos Malal Chulucanas Chunchi Copacabana Coyhaique critica Cuenca Cusco diarios Dutch Cycling Embassy Ecuador Edición 2010 einstein El Bolsón El Calafate El Dakar El final El Perú profundo El relato del instante Falkner famosos en bici Fin del mundo Final tour 2010 fotografias desde Ayacucho Fotos desde el Salar de Uyuni Fuerza Mental Futaleufú ghana Guamote Historias desde Buenos Aires Huancavelica Huancayo Huanchaco Huanuco Huánuco Huánuco Pampa Huaraz Huarochirí Huascarán Huelgas en el Cusco Humahuaca Incendios forestales Inconvenientes a lo largo de la ruta Izcuchaca Jáchal Jaime Torres Jujuy Kasani Kavafis La Angostura La minería peruana la partida La Pasarela La Paz La Quiaca La Tina La Unión Lago Rivadavia Lambayeque Las Horquetas Latacunga Leiden letters from Wilbert Limatambo Lluvia sobre las dos ruedas Loja Luz Divina Macará Machu Picchu Mali mapas de ruta Mendoza Mi padre Motupe noticias del ciclismo Nueve días en la pampa Ocros Oña Oruro Ouagadougou Patagonia Perito Moreno Peru Perú Pino Hachado Porvenir Pucara Puno Punta Arenas Quillacas Quito Quivila Río Grande río Mantaro Rio Santa Riobamba Ruta 40 Salar de Uyuni Salinas Salta Siete lagos Tahua Tapi Aike Tierra del Fuego Tingo Tiquina Tocota Togo Tolhuin Torres del Paine Tres Lagos Tupiza Ultimo día un mundo sin bicicletas Ushuaia Viento en la altura Yala