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sábado, 7 de agosto de 2010


6 de agosto

MITAD DEL MUNDO .- Salimos una mañana soleada desde La Mitad del Mundo, el lugar simbólico, la línea amarilla que divide el mundo en norte y sur. Treintaicinco ciclistas de varias partes del mundo.

Este lugar famoso por ser el monumento que representa al ecuador congrega a centenares de personas que año a año llegan para poner un pie al norte y el otro al sur, extraña sensación.

Los ciclistas colocaron sus bicicletas en la línea ecuatorial con una rueda al otro lado del orbe.




LATITUD CERO .- El letrero amarillo con las coordinadas en cero cero cero. ¿Dicen que aquí no es la verdadera mitad del mundo? Alguno se queja y me pregunta por qué no fuimos doscientos metros más allá donde está la mitad del mundo.

Leo esta noche en una enciclopedia que hace casi más de un siglo varios geógrafos determinaron este lugar como el ecuador. Sin embargo apareció el GPS. Y el GPS marcó unos parámetros diferentes, a dosciendos metros más al norte.

Yo le creo a los geografos antiguos. No me importa sentirme equivocada. Igual hemos estado aquí. Después a Ushuaia.



INAUGURACIÓN .- Nada de champán ni la conocida cintilla ni tampoco los aplausos formales de un grupo de gente bien vestida.

El Director de la Ciudad Mitad del Mundo llega al lugar donde se encuentran los ciclistas a inaugurar 'oficialmente' el evento pero no señores a él le toca inflar la cámara de una bicicleta "HASTA QUE REVIENTE".

El señor infla e infla y se pregunta qué cosa estoy haciendo aquí, bien al sombrero de paja, bien al terno con corbata. Infla e infla, la gente presente empieza a reir hasta que, en el momento en que todo el grupo de ciclistas piensa "esta llanta no va a reventar", PUM ! y el sombrero del director al suelo. 



CORAZÓN LATINOAMERICANO .- Aquí estamos también en medio del grupo de ciclistas abrazados observando a alguna parte de la l{inea ecuatorial, quizás pensando en sueños, en ideales, en cosas que no nos parecen imposibles.



QUITO .- Aquella ciudad sumergida en las montañas mezcla de olores andinos y música tropical, en donde los aviones aterrizan casi encima de edificios y las largas avenidas : la Amazonas, la 10 de agosto y la 6 de diciembre que le dan no sólo una identidad a sus habitantes sino también a todo el país con fechas y nombres de heroes patrios. Y también las iglesias que guardan mitos resguardados por la oralidad de los fieles.

Después de dejar la Mitad del Mundo pensamos ahora sí en irnos al Fin de la Tierra. Las piernas pedaleando, los brazos sujetando y cuidando, jugando con el tráfico de la ciudad e internándonos en un mundo de edificios. Hoy nuestro viaje termina aquí, después otros poblados : Latacunga, Riobamba, Guamote.... hasta el corazón de los Andes.

viernes, 6 de agosto de 2010


La aventura de este viaje empezó semanas atrás. Primero fue el trámite de envío de dos vehículos de apoyo por barco desde un puerto belga llamado Zeebrugge (cerca a Amberres) y luego el trámite de recibir esos vehículos en El Callao (Lima, Perú). La tarea no fue fácil, al contrario, sólo papeleos, en busca de intermediarios, entre otros.


EL CALLAO .- Mi jefe, Rob, tuvo la intención de enviar los vehículos hacia un puerto Ecuatoriano llamado Manta (cerca de la ciudad de Guayaquil), sin embargo, a última hora el barco cambió de itinerario y su puerto de llegada iba a ser El Callao (en Lima, Perú).

Yo nunca imaginé que terminaría en el Callao ejerciendo el papel de una agente de aduanas. Si no hubiese sido además gracias a la embajada del Perú en Holanda, a quienes visitamos antes de empezar este trámite, quizás aún estaría allí en El Callao peleándome con la gente y esperando interminablemente a que me pongan un sello que diga : “apto para el levante”.

Pero así estuve durante 11 días con sus 11 noches. Y después de largas jornadas esperando en las mil y un ventanillas de este puerto marítimo, conseguimos sin problemas sacar los dos vehículos de apoyo de Bike Dreams.

Siempre desde pequeña había escuchado hablar de los malos tratos y manejos del puerto principal de mi país, sin embargo mi jefe en un momento de desesperación aceptó enviar los vehículos. “Madre mía, lo que me espera”, pensé.

Nos hicieron problemas por dos refrigeradoras que llevábamos en el vehículo, además por algunos comestibles (barras de energía para los ciclistas) e hidratantes, incluso por nuestras propias medicinas, y el colmo de todo, por unos mapas de Perú que habían en algunas de nuestras guías de viajes. Los jefes de aduanas nos decían: tienen que nacionalizarlo todo. Y yo les decía: ¿Para los tres días que el vehículo va a estar en tránsito hacia el Ecuador?

“¿Y por qué no los envió mejor al Ecuador?”, me decían los intendentes.

Ahora soy una experta en trámites en puertos marítimos. Al final conseguí que me lo sacaran todo en un día.

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29 de julio

CAMINO A QUITO .- Después de un día de descanso, pues los trámites en aduanas casi acabaron con nuestra energía, nosotros partimos con los dos vehículos: ex-camiones de bomberos (ver fotos) hacia el Ecuador. Un viaje de dos mil kilómetros hacia la línea ecuatorial. Y una frontera.

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30 de julio

PIURA .- (ciudad al norte del Perú, en medio de un decierto poblado de algarrobos)

Es como si no me hubiese ido (aquí viví alguna vez).

Las calles son las mismas, los rostros también.

Ésa transversal a mi vieja casa con el mismo zapatero de la esquina, me saluda.

Me asomo ahora a la otra / vieja avenida.

Los mismos árboles que van en medio de las pistas y que yo montaba en bicicleta, sí aquella, la bicicleta que se cuidaba de no pisar los algarrobos, en dirección a la Universidad.

Coches que van y vienen, mototaxistas acelerando e inmiscuyendo, bocinas y tubos de escape que se mezclan y variadas músicas que salen de los parlantes de cualquier tienda, carro, casa, tandas de jóvenes que ríen en las veredas, muchachitas con la cerveza en la mano,

Poco a cambiado, sólo alguna que otra tienda o banco o farmacia nueva, el resto es lo mismo, como si nunca me hubiese ido.

Un taxi me conduce al viejo barrio de los amigos. Los veo allí al llegar, sentados en el muro de una casa, la misma que visitaba con frecuencia hace muchos años, el mismo color, blanca, las rejas negras.

- ¿Le has cambiado las ventanas?

Me abrazo con ellos, los saludo, me río también, la misma.

Me preguntan : ¿qué haces aquí? Les explico.

El viaje Quito – Ushuaia. Los camiones en aduanas. Los papeleos en Lima. Los pocos kilómetros que podemos recorrer por día “porque los camiones no son muy rápidos”, apretas el acelerador hasta el fondo y solo dan 80 por hora.

Bebemos cervezas, visitamos a un amigo a quien no veo hace mucho tiempo , otro aparece por allí y pienso en lo mismo... me cuentan de la vida de cada uno, de los hijos que han nacido, de los matrimonios fallidos... y de lo que pasa en la casa de los vecinos.

Algo ha cambiado, por lo menos, digo.

Ahora duermo casi, después de recorrer las arterias de esta ciudad polvorienta.

Que siempre vivirá así medio dormida sobreviviendo el desierto.


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¿Qué siginifica esa filosofía, volver a esos espacios que se empolvan en el recuerdo y que yacen allí como los libros más viejos de una biblioteca, y que son pocas veces vistos?



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31 de julio

LA FRONTERA .- Salimos temprano a la carretera.

Volvemos al volante por una línea gris que se pierde en el horizonte. Es una línea recta. Un desierto poblado de acacias semimuertas.

Sullana, Talara, Máncora, Tumbes, los nombres de las últimas ciudades en el norte del Perú.

Huaquillas, Machala, las ciudades que nos reciben al sur del Ecuador.

Cruzamos la frontera.

¿Qué cambia al cruzar una frontera?
Las aduanas en la frontera son muy amables. No es un mercado de abastos ni tampoco esa multitud de gente que espera en largas colas a ser atendidos.

Es una frontera nueva. Sin carros, una moderna carretera, nos estampan nuestros pasaportes, el carné de pasajes, nos piden nuestros datos, estamos en el Ecuador.

Primera impresión : otro territorio, el mismo idiomas, pero gente que mira diferente.

Es así, las miradas, los uniformes de los policías, los vendedores ambulantes a un lado de la carretera, las placas de los automóviles, aunque la música sea casi la misma, son diferentes.

Y también el color del paisaje : totalmente verde. Bananos que crecen sin que se los siembren a lo largo de la carretera y que nos acompañarán hasta llegar a Quito, la capital del país.

Le pregunto a un guardia Ecuatoriano dónde debemos sellar los pasaportes. Me dice que en otro lugar distinto a su puesto fronterizo.

- ¿En aguas Verdes? –le pregunto con mis pocas referencias (Aguas Verdes es lado peruano)

Y después de mirarme un rato medio incómodo quizás recordando una antigua guerra, medio molesto también, me dice :
- No confunda señorita, eso es del lado de allá, del Perú.

Sellamos los pasaportes y seguimos, esa lucha por la frontera que temrinó en la firma de un acuerdo de paz que, atravesando los primeros pueblitos, pienso, que a muchos hasta ahora incomoda aceptar, ese territorio reclamado al Perú, parte del Amazonas, no fue recuperado.

Los pueblos aquí tienen una arquitectura diferente, veredas con portales medianamente hechos y gente friendo parrilladas con todos los tipos de carnes.

Para llegar a Quito aún nos faltan 500 kilómetros, pero mi jefe anda mal.

Mañana intentaremos llegar a un poblado Santo Domingo que en el mapa se ve lejísimos de Machala. ¿Conseguiremos llegar allí antes del anochecer? Mi intención es llegar a Quito pero no depende de mí.

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1 de agosto

SANTO DOMINGO .- Dormimos aquí. La ciudad no es nada de otro mundo, varios negocios de pollería, internet, tiendas pequeñitas. dormimos en los camiones, en un Centro Cristiano. Paso una mala noche, ya quiero llegar a Quito.

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2 de agosto

QUITO .- Llegamos a Quito. A esta ciudad larga, de 48 kilómetros de largo metida en un valle.

En el hotel me encuentro con los participantes, de varios países, cada uno un nombre diferente. Voy a la habitación del hotel para dormir lo que queda del día. Poco a poco los iré reconociendo. Necesito descansar un poco antes de empezar estos 128 días.

En la tarde me encuentro con una de mis grandes amigas. Bebemos un café en la Plaza Foch, famosísima por sus bares y restaurantes.

Al día siguiente despierto : ahora sí a preparar la inauguración del viaje.

sábado, 9 de agosto de 2008



Hoy salimos hacia Latacunga, una pequeña ciudad a 100 kilómetros de Quito. Los ciclistas partieron en caravana por la Panamericana de la sierra ecuatoriana. Es impresionante la cantidad de smog que hay en estas ciudades, aunque ese no fuera un impedimento para los ciclistas.
Latacunga es una ciudad con un mercado que abarca gran parte de ella. Me fui de compras a ver a las mujeres ecuatorianas... muy simpáticas ellas. No me creían cuando les decía que era peruana.
Los ciclistas llegaron agotados. Felizmente les pudimos preparar un refrigerio rico en calorías y líquido. Todos están ahora durmiendo su siesta en sus cuartos. Todos se están preparando para mañana.

-Muy fuerte, Susana – me dice Geert- Casi me quedo a media subida.
-Yo tuve que bajar de la bicicleta dos veces –añade Len, el canadiense.

Poco a poco se irán acostumbrando a los Andes, que desde aquí se ven majestuosos. Los ciclistas ya se bajaron un pote de miel y dos de mermelada. Necesitan calorías. Muchas mañana porque nos vamos cada vez más y más al sur.




8/8

La partida ayer fue un acontecimiento que nunca vamos a olvidar. Salimos a las 8 de la mañana hacia la Mitad del Mundo, desde el hotel en Quito, por una avenida larga llamada 10 de agosto. Los ciclistas fueron por la vía del Trolebús, mientras que nosotros, Wilbert y yo, en el Chevy en medio del tráfico.

Los administradores de la Mitad del Mundo ya nos estaban esperando. Antes de llegar, yo me preguntaba si era cierto aquella promesa del viceministro de turismo días antes, y sí lo fue!! Una señora muy amable en la entrada nos dejó pasar sin ningún problema al complejo turístico. Incluso nos puso guardia para las bicicletas.


No sé cómo me las agencié para que la administradora nos pusiera algo de música ecuatoriana, además nos guiaron en el museo de sitio del monumento.

Bike dreams estuvo contento este primer día. Hicimos un pequeño picnic en una de las cabañas, subimos a la torre de la Mitad del Mundo, flameamos nuestra bandera “The Andes Trail”. Una experiencia muy simpática para todos los participantes.



El momento más memorable fue la partida. El viceministro lleó con la prensa ecuatoriana a inaugurar el evento. Me volvió a dar dos besos, sonriente. Lo vi muy contento repartiendo banderas pequeñas de ecuador de diferentes colores. Rob le pidió que inflara una llanta de bicicleta “hasta que reviente, señor”.

Uno, dos, tres, cuatro................. pum !! Reventó !!

Todos partimos hasta Ushuaia. La primera noche la pasamos en el Hotel en Quito, después Latacunga, y así sin parar hasta el fin del mundo.

Hoy 8 de agosto inauguramos “The Andes Trail”. Inolvidable.



Today we started from The Middle of the World. The Tourism Viceminister from Ecuador opened the trip. Everyone was happy !!

viernes, 8 de agosto de 2008




Letter from Wilbert Bonné


"The Andes Trail" is running...The first edition of "The Andes Trail" started this afternoon at the base of the equator monument just north of Quito. The Ecuadorians call it : “Mitad-del-Mundo”, the Middle of the World. The last week was very hectic to get everything ready on time. The container with our 4x4 and all our equipment didn’t arrive at time. We had to improvise a lot of things. A second vehicle, some basic equipment, a new spare wheel and lock for the Chevy, some carpenter’s work inside the Chevy ( thanks to 40 years experience of Geert ), shopping for food, and a lot of other things. The most time we spent probably in the Chevy to run from this place to another. And the traffic jams in the city didn’t work in our advantage. But, everything was ready before the briefing on Thursday evening in the Hotel Plaza Internacional. The riders all arrived on time, not all bicycles.
In the early morning hours of August 8th I picked up the Chevy from the parking area, went to the petrol station and on my way back to the hotel I got bumped by a city bus from behind when I was standing still at a traffic light. Yeah, thank you. Why not. After a missing container, a stolen spare wheel and a broken lock, we still missed a collision. The damage was not too bad on the Chevy, but the city bus ripped open for more than two meters in the flank. The bus driver stopped to see what happened. My lack of “played” anger and Spanish ( probably the last ) didn’t help me to get everything arranged the way we should solve it in a western country. We had to solve it on the street without police, paperwork or insurance. The end of the deal was that I got all his earned money of the day. Unfortunately it was just 6.30 in the morning. I “earned” 70 US dollar ( yes, they pay with US dollar in Ecuador ) and we are a dent in the Chevy richer. We did not even start the tour yet. What will all happen before we are in Ushuaia? Do we still have a Chevy? And if yes, in which condition? I don’t wanna think on that… First the start.
The first 26 kilometers from the hotel in the center of Quito to the Mitad-del-Mundo went smoothly despite lots of traffic. We were welcomed very well at the Mitad-del-Mundo monument and we got a guided tour ( the first and last guide tour of the whole journey I guess ) through the museum inside monument. After the photo session the vice minister of Tourism Alfonso Aguilar said a few nice to the cyclists ( he actually wanted to join ) before he blew up a bicycle tire. It was the sign for a group of brave cyclists to start pedalling 11.000 kilometers along, through and over the longest mountain range in the world. Destination : Ushuaia in Argentina, “Fin-del-Mundo”, The End-of-the-World.
The nice bunch of cyclists that stood at the start pretty relaxed was limited, 18 in number. The cyclists that found their way to the capital of Ecuador come from Belgium, Canada, Ireland, France and The Netherlands. Males and Females. Ages between 28 and 65. They all are going to defy Andes Mountains. We all don’t know what to expect. Yes, ADVENTURE with capitals. Keep up reading the CORREOS, to see what’s happening in Latin-America.




Los participantes llegaron el martes y miércoles por la noche al Hotel donde todos estamos alojados. Ellos son un grupo de 14 personas. Holandeses, irlandeses, franceces, un canadiense y dos belgas conforman parte de esta travesía que vamos a hacer por los Andes.
Wilbert dio una pequeña presentación en la noche. Su forma tan tranquila de hablar le tomó dos horas para explicarlo todo. Es un gran muchacho que me dice siempre "hola chica", en su poco español.

Cada participante es un personaje. El canadiense es un hombre ya jubilado (bueno, la mayoría de los participantes son jubilados) que es un carnívoro por antonomasia. No puede vivir sin carne. Su nombre es Len. Me contaron por aquí su historia del África. En un momento del viaje no habia carne en la zona que ellos recorrían, por Sudán. Él se desesperó tanto que cogió un avión y se regresó a Canadá a comer carne. Luego volvió al Africa a seguir con el tour (donde sí había carne).
El participante belga se llama George y es el olvidadizo del grupo, pues en su primera noche en Quito olvidó su cámara de fotos de tres mil dólares en un restaurante. Tuvo suerte el hombre, pues, los meseros le guardaron la cámara (todavía existe gente decente por aquí).
Geert es un holandés también jubilado que es el zen del grupo. Nunca vi a un hombre tan calmado y además tan fuerte para montar la bicicleta. Hoy lo vi en su bicicleta, el primero del grupo, junto a Rob.

Gerard es otro holandés jubilado muy muy tranquilo, el callado del grupo. Tiene bigotitos y no es de muchas palabras. Yo no he podido hablar mucho con él
Dick es también un holandes jubilado (ven? todos son jubilados aquí) que desde el primer día tuvo problemas con la muela. Es un tipo que siempre tiene una sonrisa. Felizmente le ayudé con la muela. Una amiga dentista (amiga de una amiga mía) le mató el nervio en dos días.
Joop y Mint son una pareja de esposos también holandeses (es que además de jubilados todos son holandeses aquí, jeje). Esta pareja me encanta porque la señora Mint acompaña a su marido ciclista adonde vaya, así sea a Quito - Ushuaia. Impresionante.
André es otro holandés , pero NO jubilado. Allí monta gracioso su bicicleta.
Y los tres irlandeses son una pasada. Ayer nos llevaron al pub y ellos no paraban de pedir cervezas. Nosotros ya queríamos ir a dormir. Nos fuimos a dormir. Uno de estos irlandeses tiene una novia francesa que también está sobre la bici. Ellos usan las camisetas verdes, mismo equipo del tour de france.

Falta hablar de nosotros seis, parte del equipo de apoyo de Bike Dreams. A Rob y Wilbert ya los conocen, los jefes, los muchachones... Estoy yo que soy parte de la logística y el apoyo con el idioma español (peruana - holandesa y con orgullo). Pero también están Kirsten, la cocinera; Exald, el mecánico (otro cervecero) y Didier un belga muy simpático que ha trabajado años en hospitales en la sección de emergencias.

Estos somos nosotros los participantes. Espero no estarme olvidando de alguno de ellos. Hasta la próxima.

miércoles, 6 de agosto de 2008


Todas las cosas que tengo que hacer para lograr que salga el container de Guayaquil. Usar mi apellido Montesinos, mi charm y mi buena labia, conquistar a los viceministros y jefes de aduanas del Ecuador... si la gente supiera cómo tuve que agenciarme en la Cámara de Comercio de Turismo, el gordito que nos atendió fue de lo más amable y servicial, caminaba con dos teléfonos en mano llamando por un lado al viceministro de turismo y por el otro al agente de aduanas en guayaquil. Toda una autoridad.


-Señorita, este evento es grande, tenemos que avisarle a todos !!

El charm, eso lo aprendí del buen Charlie, es la primera de todas las armas para conseguir lo que uno quiere. Ducharse todas las mañanas, ponerse el traje Barbie Explorer de color morado, el pañuelito en la cabeza, los aretes de la abuela arequipeña (y el anillo), nada mejor para conquistar a las autoridades de por aquí.

-A las 3 de la tarde tiene cita con el Viceministro, señorita.

Wilbert y yo, que también es parte de la historia pero a un ritmo silencioso, pues soy yo la que habla, vamos corriendo donde el Viceministro de Turismo, un edificio de cuatro pisos, así medio despintado pero ordenado, en pleno parque de la ciudad. Tres secretarias nos atienden muy amables ellas y nos piden esperarlo un momento al viceministro señorita que ahorita sale. Nos hace pasar al mismo despacho de la autoridad, a sentarnos ante una mesa larga con varias sillas alrededor. Allí llega el viceministro. Muy simpático él. Nos saluda en inglés

El segundo punto a favor para que uno consiga lo que quiere en la vida es la expresión; buscar la mejor manera de convencer sin dejar la honestidad. Le explico al ministro nuestra situación. Le describo el viaje que vamos a hacer y el problema del container en Guayaquil. Me dice "¿pero cómo van a viajar sin sus cosas?". Él busca la manera de llamar al agente de aduanas en Quito con la intención de recomendarnos en Guayaquil (el puerto), pero nadie le contesta. Les insiste a las tres secretarias que sigan intentando...

-¿y usted cree que nos permitan entrar a La Mitad del Mundo con bicicleta, señor? -pregunto.

El ministro llama por su otro teléfono al director de La Mitad del Mundo. La Mitad del Mundo es el monumento por donde pasa la Línea Ecuatorial. El director le contesta al ministro.

El ministro me pasa el teléfono a mí.

-¿Catorce bicicletas? Claro señorita, los dejaremos pasar gratis también, así con banda de música y todo. No se preocupe que voy a mandar la orden ahorita mismo.

Y tercero, el apellido Montesinos. Ese karma. A veces te miran de mala cara, otras se asustan y te preguntan por el parentezco.

-Y dígame usted señorita. ¿Es usted algo del señor... usted sabe a quién me refiero?

Yo me pongo super seria, no debió hacer esa pregunta, señor, pienso.
Me río de la mejor manera, y no pronuncio palabra. El silencio es más elocuente que nada.

Al despedirnos el Ministro no me da uno sino dos besos (casi como en Holanda). Wilbert se mata de la risa, yo me sonrojo un poco. Esas son las formas con las que conquistamos. Ahora sólo queda esperar si todo lo que sucedió es real o no. Yo me sigo preguntando: ¿habló realmente con aduanas? ¿es verdad que nos dejarán pasar gratis y con bicicletas y banda de música al monumento de La Mitad del Mundo? Ya les contaré en mi siguiente post. Hasta la próxima.

sábado, 2 de agosto de 2008



Llego a Quito una mañana de invierno andino. El sol entra por la ventana del vehículo, mis brazos reciben el calor. Sigo una autopista entre paisajes verdes, con arbustos, flores de colores violetas, amarillas y rojas, y eucaliptos. La mitad del mundo es un valle habitado por dos millones de personas. La entrada a la ciudad es tranquila.

Llego en un bus desde Macará. Rob y Wilbert están cruzando el Ecuador por los Andes, mientras yo por la costa en un bus interprovincial. El viaje no está mal. Los asientos son reclinables, la gente muy simpática, comemos en restaurantes buenos y vemos paisajes que para mí son espectaculares. Es increíble, cuando uno cruza la frontera cambia el color de la naturaleza, la forma de hablar, incluso las costumbres. Los ecuatorianos son amables. Me creen gringa y lugareña, a la vez.


¿Por qué me fui en bus hasta Quito y no con Wilbert y Rob?

Debo adelantar trabajo en la Mitad del Mundo. Buscar periodistas, hablar con los directores de los centros de cultura, buscar contactos que nos permitan iniciar bien esta travesía. El trabajo está perfecto. El idioma me ayuda a hablar con gente de los periodicos, la radio y la televisión. Ojalá estén el 8 de agosto en la mitad del mundo. Eso espero.


En Quito me recibe una gran amiga mía que conocí en mis años en Piura. Paola de la Vega vive cerca al centro histórico de la ciudad y ella y su familia ya me conocen de una visita previa que hice en el año 2003.

El primer día, ella me lleva entusiasmada al centro antiguo de la ciudad. Me recuerda a Arequipa, Cusco, Cajamarca, la diferencia es que Quito es una capital. El centro histórico me sorprende muchísimo. La plaza de armas a pesar de no ser tan grande como la de Lima, es acogedora. Hay mucha gente esperando en las bancas alrededor de la estatua de la libertad. Dicen que el presidente de la república va a salir a saludar a la gente, que siempre lo hace por la puerta delantera de palacio.


Aquella tarde tomamos un café en una callejuela cerca al barrio San Francisco, en el centro. Paola me cuenta que San Francisco era un lugar de maleantes. Sin embargo, hace un año y medio que el alcalde limpió todo el centro histórico. Ahora el centro de histórico es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Estos primeros días en Quito son tranquilos. Hice mi trabajo, descansé un poco del ajetreo del viaje. Anoche salí con un grupo de gente quiteña en una velada cultural. Ese grupo de gente tocó guitarra y cajón peruano en una casa colonial preciosa, desde sanjuanitos ecuatorianos a zambas y valses criollos argentinos y peruanos. Excelente forma de empezar el viaje !

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