Las puyas de Raymondi, unas bromelias de casi o más de diez metros de altura. Siempre las quise conocer. Hasta el día que tuve la oportunidad de tocarlas, mirarlas y además admirarlas.
Mi hermano seguro está feliz de verlas en estas fotografías. Tomé muchas, muchas. Desde nuestro campamento fui un kilómetro arriba en bicicleta. Allí tuve que trepar un monte entre el ichu y la muña. Allí tuve que bajar a una quebrada. Allí estaban ellas, majestuosas, bien escondidas entre las montañas.

Uno de los ciclistas, el único que me acompañó, me dice: esto vale más que la pena, es impresionante. ¿Quién iba a decirlo? ¿QUién iba a pensar que unas plantas tan pequeñas en la selva pudiesen tener la altura de diez metros en los Andes?
Sabemos sólo que existen a partir de los 4 mil metros de altura y que además viven 100 años y florecen una sola vez en su vida. Bellas, muy bellas.



