domingo, 29 de agosto de 2010


Estos últimos días los paisajes cambian.

Ingresamos a los Andes peruanos desde la costa Norte por un camino de tierra a lo largo del río Santa, un río que nace en los nevados de la Cordillera Blanca (Áncash) y desemboca en el Océano Pacífico.

Las trochas son parte del Andes Trail. Lo dijo muy bien uno de los líderes del grupo: el Andes trail recién empieza aquí, después del Ecuador y la costa norte del Perú, en un camino de grava con piedras y arena que produce dolor en los brazos y las piernas.


Cactus a lo largo del camino, nuestros acompañantes de ruta

La primera noche acampamos dentro de los desérticos territorios del Proyecto Chavimochic, en La libertad (Perú). Elegimos una superficie de cemento, ex-cancha de fulbito, para levantar las carpas, cocinar y pasar una tarde tranquila reparando bicicletas y mirando el atardecer. 

- ¿Por qué abandonaron este pueblo? -me pregunta uno de los ciclistas.
- No lo sé -le contesto y luego pienso en las posibles respuestas a esa pregunta.  


Francien y Edson, los encargados de la cocina con sazón peruana-holandesa

Pero no es en realidad un pueblo, parecen más bien las bases del campamento de un proyecto temporal de Chavimóchic. Chavimóchic, un proyecto de irrigación e hidroeléctrica. Horas después le pregunto a un policía y me dice que hace varios años vivieron allí algunos trabajadores del proyecto. "Construyeron un canal de irrigación y se fueron". Y ahora quedaron las bases de esa ex cancha de fulbito.

A la mañana siguiente, después de beber un café caliente, pues hace frío en la costa peruana, sopla un viento helado a toda hora del día, enrumbamos en las bicis hacia la serranía. Es extraño pero no sentimos que estamos trepando de cero metros hacia mil metros sobre el nivel del mar; el camino tiene una pendiente mínima agradable para pedalear.


Uno de los ciclistas a punto de atravesar un túnel largo y muy oscuro

El paisaje empieza a cambiar. Montañas enormes cuyas cumbres son difíciles de percibir. El camino es una línea delgada que repta en las paredes de una quebrada. Túneles oscuros, en trocha, que atraviesan montañas; dos centros poblados de mineros artesanales que extraen "carbón de piedra". La poca gente que vemos nos saluda a lo largo del camino.

La quebrada se convierte de un momento a otro en un cañón donde lo único que se escucha son las aguas del río y las ruedas de mi bicicleta. Aquella noche dormimos en la boca del cañón con luna llena y sin viento.

Al día siguiente dejamos el campamento y empezamos a trepar el camino hacia los 2.500 metros sobre el nivel del mar. Curvas en zigzag. Cactus, pequeñas casas de adobes, perros que salen a ladrar detrás de nosotros. Piedras que saltan en el camino.

En un puente un grupo de trabajadores me grita: "viva el Perú gringuita", y se ríen cuando les repito "viva el perú, carajo". Más allá una señora me saluda en la lejanía con un saludo quechua de bienvenida y otros alzan la mano cuando nos ven pasar. Pasamos por pequeños caseríos y Huallanca y la trocha sube y baja en zigzag.


Un descanso al lado del cañón
El cañón del  Pato es tan estrecho que en la trocha apenas cabe un camión mediano con sus cuatro o seis ruedas. Tiene muchos cactus y es seco, y lo mejor de todo son los 47 túneles que se tienen que atravesar. Dicen que antiguamente era trocha carrozable donde la gente con miedo cabalgaba hacia el otro lado del valle : Caraz o Huaraz.

A nosotros nos tocan túneles largos y de miedo. En uno de ellos tenemos que detenernos para dejar pasar a un grupo de camiones. Nuestras linternas no son lo suficientemente buenas y el ruido que puede producir un motor dentro de una de esas cavidades en las montañas es de terror. Pero salimos airosos de esa aventura y llegamos a Caraz a media tarde a refrescarnos con los buenos helados de la zona.

Ahora escribo desde Huaraz, nuestro punto de descanso. Mañana lunes salimos hacia el Parque Nacional Huascarán... nos esperan muchìsimas aventuras más. Esta noche llueve aquí. ¿Cómo será mañana a 4.200 msnm?

martes, 24 de agosto de 2010

La novia de Axel, el primer accidentado de la ruta, curándole las heridas

Nuestra llegada al Perú después de varios días por el país vecino me hizo recordar a todas aquellas veces que he vuelto a mi país por tierra. A Tacna por tierra, a Tumbes por tierra, a Puno... ahora a Piura por tierra. Y esos desiertos.

La historia empezó un poco antes, al lado del Ecuador, cuando muy temprano todos en fila frente a la ventanilla de migraciones tuvimos que cambiar al guardia de turno por uno más sobrio. Borrachísimo estaba, intentando encender su computadora y peor aún recordar su clave. Me decía: "Venga gringuita a ayudarme". Y poco le pude ayudar. Lo mejor que pude hacer fue buscarle a un sustituto.


Los árboles de ceibos a lo largo de la ruta

Después de sellar los pasaportes y cruzar el puente que divide a un país del otro, hacia el lugar de bandera blanquiroja, empezamos a montar la bicicleta por la carretera hacia la costa peruana. Muchos turistas me decían : se nota que hemos cambiado de país. Atrás quedaron los ceibos, los bosques secos, las montañas verdes ecuatorianas, ahora en territorio yermo con desiertos semi-desolados y carreteras negras que despiden calor. 

Primera noche : Chulucanas, una ciudad en medio de algarrobos, muy cerca de Piura. 

Me escapo a Piura por la tarde en busca de buenos amigos y un poco de tranquilidad. Llego a la ciudad en un bus de civa envejecido a un terminal de buses en un distrito llamado Castilla. La ciudad es la misma: polvorienta, llena de ruido a mototaxi y con algarrobos que se mecen con el viento. Dicen que hace frío aquí.


Las ofertas de algunos restaurantes a lo largo del camino

Por la noche bebo unas cervezas con unos amigos. Qué buenos recuerdos allí al lado de La Habana del Santa Isabel, ese lugar ya no existe, ahora se llama Carbón, dicen que se va a abrir un uruguayo, y que la gente tiene más sitios a donde salir. Al día siguiente me invitan a dar una clase de Nuevo Periodismo frente a un grupo de sesenta estudiantes. La experiencia del aprendizaje multiplicada en mi recuerdo.

Segunda noche : un bushcamp en medio del desierto en un lugar cerca a Motupe, rodeado de piajenos, perros que ladran, aves con cantos nocturnos y yo que no estoy y desaparezco. 

Tercera noche : me encuentro con los ciclistas luego de dos días de escape por Piura. Estamos en Lambayeque, la ciudad del Señor de Sipán, y de los kinkones, un dulce a base de galleta y dulce de leche. Visito por tercera vez el museo de sitio; vuelvo a impresionarme con el arte Moche. Ellos estaban realmente adelantados a su tiempo.  


Ciclistas escoltados por policías

Cuarta noche : un rico cebiche con chicharrón en una terraza del hotel La Estación en Pacasmayo. Qué delicia ver el atardecer hundirse en el mar.

Quinta noche : Qué día caramba. Varados en medio de la ciudad sin gasolina gracias a un chofer que se olvidó echarle combustible al vehículo de apoyo de Bike Dreams en los últimos cinco días. Palabras vienen, palabras van. El camión rojo de bomberos con el capote parado en medio de una avenida bastante transitada de Trujillo. Vivimos momentos de malestar pero terminamos comiéndonos un helado al lado en la vereda.

David (el chofer) nervioso toma un taxi para comprar gasolina en el grifo más cercano.
Nosotros llamamos a Rob (el jefe) para preguntarle qué hacer.
Los participantes ciclistas están a diez kilómetros sin equipajes.
¿Sabrá David cómo volver al lugar donde estamos varados?, nos preguntamos.
Rob llega en bicicleta al lugar de los hechos.
David intenta encender el carro, pero parece que está ahogado (el carro, no David).
Al final llega el mecánico de Bike Dreams (Ewald que acaba de aterrizar en Perú) adonde está el vehículo para arreglar el problema. Le da aire al motor y funciona.
Partimos.

Yo temrino exhausta después de tanta espera.


Unos cuantos kilos de granola (muesli) para los ciclistas en el mercado central de Trujillo

Sexto día : Descanso sin descanso.

Despierto después de una noche sin sueño. Y todos los participantes del grupo quieren que los ayude : uno se habia olvidado los zapatos en Pacasmayo (toca llamar al hotel), otra mandó componentes de bicicleta por DHL y aduanas lo ha retenido (nuevas historias en aduanas, nooo), y lo peor de todo : Rob (el jefe) contrató a un masajista QUE ES CIEGO.

Y a quién le tocó ayudarlo al pobre caballero, don Pedrito se llamaba... a mí : indicarle a la gente que se desnude y se eche encima de sus camas, advertirles que es un masaje suave y no violento, y traducirle a don Pedrito.

Mañana partimos hacia la sierra peruana... cañón del Pato, Caraz, Huaraz... nuestros primeros kilómetros en pura trocha  por las carreteras del interior del país. Así un vistazo rápido en nuestros últimos días... y muchas más historias por venir !

lunes, 16 de agosto de 2010

Volví a verlas después de dos años y siguen iguales, como si el tiempo no hubiese pasado


15 de agosto 2010


De Cuenca a Loja hay 210 kilómetros y a medio camino hay un poblado de nombre Oña, de pocos hombres. Sólo hay mujeres.

Llego en bicicleta a un restaurante donde meriendan todos los ciclistas. Cuatro hermanas señoritas de avanzada edad nos sirven un almuerzo buenísimo. El mejor arroz con pollo que he comido en el Ecuador. Les pregunto a ellas por sus familias, sus hijos. Ellas me miran sorprendidas: "mejor solas que mal acompañadas".

Las cuatro mujeres tienen entre 86 y 92 años de edad. Ellas caminan lento, pero trabajan ya más de cincuentaitrés años en su restaurante, abren a las 7am y cierran a las 9pm, como siempre.

“¿Cuánto le debemos señorita?”

“Treintaidós dólares con 53 centavos”.

Cuéntan con exactitud. Qué buena memoria tienen, además. Una de ellas sabe de antemano cuántas cervezas le han pagado y cuántas no.




Falta muy poco para dejar este país. Después de Loja, Catacocha y Macará entramos al Perú, un nuevo territorio en esta ruta. En nuestras primeras semanas, pocos pinchazos en las bicicletas, ningún accidentado, excepto una caída producida por el viento, pero sin gravedad, y por el resto todo el mundo pedaleando.

Este año hace mucho frío en los Andes, y mientras seguimos hacia el sur sabemos aún que nos falta demasiado por recorrer, unos diez mil kilómetros más para llegar hacia Ushuaia. Cuatro meses con sus 110 días y noches. Y las trochas sin asfalto de América del Sur, que todavía están por llegar.

viernes, 13 de agosto de 2010


10 y 12 de agosto

Después de Riobamba entramos por la troncal de la sierra, una carretera asfaltada que nos lleva hacia Cuenca, la segunda ciudad principal de Ecuador, por unos pueblitos pequeños en el mapa. En el camino vemos cerros cubiertos por brumas y bosques de neblina, valles profundos y ríos que se pierden al bajar al oeste.

En Guamote nos reciben en una casa, tres señoras que hablan el quichua (o quechua). Nos cocinan una sopa de zanahoria y unos choclos (maíces) de dientes gruesos y tiernos, diferentes a los que conocemos. Allí compartimos una enorme habitación entre todos nosotros y asumimos la falta de duchas calientes y la privacidad de un momento solos.



¡Ustedes están locos?, nos dirían al día siguiente unos señores en ponchos y sombreros a lo largo de la carretera. No nos creen que vamos hacia el siguiente poblado, llamado Chunchi metido en un valle a tan sólo setenta kilómetros. Nosotros, sorprendidos ante su reacción, no nos atrevimos a decirles que vamos más allá de Chunchi, a Ushuaia señores; no porque no nos fueran a creer sino porque sabrían dónde situarlo en el mapa.

El camino es una hondanada de ascensos y descensos de una meseta a otra. A algunos les cae un poco mal la altura y el frío del viento, con dolores de cabeza que oscilan de una montaña a otra.


Seguimos de Chunchi a Ingapirca, un poblado muy pequeño con restos arqueológicos incas, los más importantes de la región. Tenemos previsto acampar al lado de los muros Inca, pero a última hora la organización decide tomar dos hostales sin estrellas donde caben con las justas todos los participantes. "¿Señora, nos permitiría quedarnos en su hostal?; ¿Cuántas camas tiene?".  

“Nos han agarrado de improviso”, dirìa la señora Rosa, una de las dueñas de uno de los hoteles.



Doña Rosa me cuenta que sus ocho hijos viven en el extranjero, y que sola se ha quedado con una nietecita. “Que manera ustedes de montar la bicicleta”, me dice, antes de vernos partir : “y yo que nunca me he subido a una cosa de esas”, añade. La nietecita barre el piso del hostal. "Antes teníamos clientela, a veces cocinaba para muchísima gente, pero hoy por hoy nada", sigue doña Rosa. Me despido y le prometo volver pronto.

Nosotros continuamos camino hacia Cuenca, lugar donde nos espera un día de descanso. El camino es un desastre después de equivocarnos de ruta y perdernos el lonche de medio camino. Yo sigo a las mujeres del grupo que son muy buenas ciclistas, desciendo por un camino semi tropical hacia el valle de Cuenca. A medio camino nos detenemos a beber una coca-cola y a comer un pedazo de sandía. Cuenca está cerca, ante nuestros.

martes, 10 de agosto de 2010


LATACUNGA - RIOBAMBA - GUAMOTE - CHUNCHI .- Poblados ecuatorianos que descubrimos desde nuestra partida en Quito. Cuatro días y cuatro noches a lo largo de la Troncal de la Sierra.


EL VETERANO .- del grupo es Peter Ernst de Dinamarca de unos 65 años de edad, la barba cana, un arete en la oreja derecha, usa un casco de los sesenta y lo mejor pedalea con una sola pierna. Me recuerda de algún modo al personaje Capitán Ahab en Moby Dick, sólo le falta la pipa en la boca fumando tabaco.  

Hoy pasé a su lado en mi bicicleta y le pregunté si era la primera vez en el continente latinoamericano. Me dijo "no" : "Hace treinta años trabajé por dos años en los puertos marítimos de El Callao y Guayaquil en un submarino".

La versión submarina de Moby Dick.




UNA FRITADA A MEDIO CAMINO .- Nos detenemos en el tenderete de una señora en busca de alguna bebida. "La bebida no sale sin su menú, señor". Terminamos comiendo un menú, casi, una naranjilla, casi.




PAISAJES DE LOS ANDES NORTEÑOS .- por encima de los tres mil metros sobre el nivel del mar se aprecian pastos secos (llamados comunmente ichu).



SUBA SEÑORA .- Camino a Chunchi en una parada de buses, o mejor dicho en un cruce de carreteras el chofer intenta ganarse un dólar más.




TIXAN .- Topónimo homónimo de un volcán en Moquegua, el sur del Perú; pero estamos en el Ecuador. ¿Trazo de algún grupo mitmaq? 

sábado, 7 de agosto de 2010


6 de agosto

MITAD DEL MUNDO .- Salimos una mañana soleada desde La Mitad del Mundo, el lugar simbólico, la línea amarilla que divide el mundo en norte y sur. Treintaicinco ciclistas de varias partes del mundo.

Este lugar famoso por ser el monumento que representa al ecuador congrega a centenares de personas que año a año llegan para poner un pie al norte y el otro al sur, extraña sensación.

Los ciclistas colocaron sus bicicletas en la línea ecuatorial con una rueda al otro lado del orbe.




LATITUD CERO .- El letrero amarillo con las coordinadas en cero cero cero. ¿Dicen que aquí no es la verdadera mitad del mundo? Alguno se queja y me pregunta por qué no fuimos doscientos metros más allá donde está la mitad del mundo.

Leo esta noche en una enciclopedia que hace casi más de un siglo varios geógrafos determinaron este lugar como el ecuador. Sin embargo apareció el GPS. Y el GPS marcó unos parámetros diferentes, a dosciendos metros más al norte.

Yo le creo a los geografos antiguos. No me importa sentirme equivocada. Igual hemos estado aquí. Después a Ushuaia.



INAUGURACIÓN .- Nada de champán ni la conocida cintilla ni tampoco los aplausos formales de un grupo de gente bien vestida.

El Director de la Ciudad Mitad del Mundo llega al lugar donde se encuentran los ciclistas a inaugurar 'oficialmente' el evento pero no señores a él le toca inflar la cámara de una bicicleta "HASTA QUE REVIENTE".

El señor infla e infla y se pregunta qué cosa estoy haciendo aquí, bien al sombrero de paja, bien al terno con corbata. Infla e infla, la gente presente empieza a reir hasta que, en el momento en que todo el grupo de ciclistas piensa "esta llanta no va a reventar", PUM ! y el sombrero del director al suelo. 



CORAZÓN LATINOAMERICANO .- Aquí estamos también en medio del grupo de ciclistas abrazados observando a alguna parte de la l{inea ecuatorial, quizás pensando en sueños, en ideales, en cosas que no nos parecen imposibles.



QUITO .- Aquella ciudad sumergida en las montañas mezcla de olores andinos y música tropical, en donde los aviones aterrizan casi encima de edificios y las largas avenidas : la Amazonas, la 10 de agosto y la 6 de diciembre que le dan no sólo una identidad a sus habitantes sino también a todo el país con fechas y nombres de heroes patrios. Y también las iglesias que guardan mitos resguardados por la oralidad de los fieles.

Después de dejar la Mitad del Mundo pensamos ahora sí en irnos al Fin de la Tierra. Las piernas pedaleando, los brazos sujetando y cuidando, jugando con el tráfico de la ciudad e internándonos en un mundo de edificios. Hoy nuestro viaje termina aquí, después otros poblados : Latacunga, Riobamba, Guamote.... hasta el corazón de los Andes.

viernes, 6 de agosto de 2010


La aventura de este viaje empezó semanas atrás. Primero fue el trámite de envío de dos vehículos de apoyo por barco desde un puerto belga llamado Zeebrugge (cerca a Amberres) y luego el trámite de recibir esos vehículos en El Callao (Lima, Perú). La tarea no fue fácil, al contrario, sólo papeleos, en busca de intermediarios, entre otros.


EL CALLAO .- Mi jefe, Rob, tuvo la intención de enviar los vehículos hacia un puerto Ecuatoriano llamado Manta (cerca de la ciudad de Guayaquil), sin embargo, a última hora el barco cambió de itinerario y su puerto de llegada iba a ser El Callao (en Lima, Perú).

Yo nunca imaginé que terminaría en el Callao ejerciendo el papel de una agente de aduanas. Si no hubiese sido además gracias a la embajada del Perú en Holanda, a quienes visitamos antes de empezar este trámite, quizás aún estaría allí en El Callao peleándome con la gente y esperando interminablemente a que me pongan un sello que diga : “apto para el levante”.

Pero así estuve durante 11 días con sus 11 noches. Y después de largas jornadas esperando en las mil y un ventanillas de este puerto marítimo, conseguimos sin problemas sacar los dos vehículos de apoyo de Bike Dreams.

Siempre desde pequeña había escuchado hablar de los malos tratos y manejos del puerto principal de mi país, sin embargo mi jefe en un momento de desesperación aceptó enviar los vehículos. “Madre mía, lo que me espera”, pensé.

Nos hicieron problemas por dos refrigeradoras que llevábamos en el vehículo, además por algunos comestibles (barras de energía para los ciclistas) e hidratantes, incluso por nuestras propias medicinas, y el colmo de todo, por unos mapas de Perú que habían en algunas de nuestras guías de viajes. Los jefes de aduanas nos decían: tienen que nacionalizarlo todo. Y yo les decía: ¿Para los tres días que el vehículo va a estar en tránsito hacia el Ecuador?

“¿Y por qué no los envió mejor al Ecuador?”, me decían los intendentes.

Ahora soy una experta en trámites en puertos marítimos. Al final conseguí que me lo sacaran todo en un día.

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29 de julio

CAMINO A QUITO .- Después de un día de descanso, pues los trámites en aduanas casi acabaron con nuestra energía, nosotros partimos con los dos vehículos: ex-camiones de bomberos (ver fotos) hacia el Ecuador. Un viaje de dos mil kilómetros hacia la línea ecuatorial. Y una frontera.

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30 de julio

PIURA .- (ciudad al norte del Perú, en medio de un decierto poblado de algarrobos)

Es como si no me hubiese ido (aquí viví alguna vez).

Las calles son las mismas, los rostros también.

Ésa transversal a mi vieja casa con el mismo zapatero de la esquina, me saluda.

Me asomo ahora a la otra / vieja avenida.

Los mismos árboles que van en medio de las pistas y que yo montaba en bicicleta, sí aquella, la bicicleta que se cuidaba de no pisar los algarrobos, en dirección a la Universidad.

Coches que van y vienen, mototaxistas acelerando e inmiscuyendo, bocinas y tubos de escape que se mezclan y variadas músicas que salen de los parlantes de cualquier tienda, carro, casa, tandas de jóvenes que ríen en las veredas, muchachitas con la cerveza en la mano,

Poco a cambiado, sólo alguna que otra tienda o banco o farmacia nueva, el resto es lo mismo, como si nunca me hubiese ido.

Un taxi me conduce al viejo barrio de los amigos. Los veo allí al llegar, sentados en el muro de una casa, la misma que visitaba con frecuencia hace muchos años, el mismo color, blanca, las rejas negras.

- ¿Le has cambiado las ventanas?

Me abrazo con ellos, los saludo, me río también, la misma.

Me preguntan : ¿qué haces aquí? Les explico.

El viaje Quito – Ushuaia. Los camiones en aduanas. Los papeleos en Lima. Los pocos kilómetros que podemos recorrer por día “porque los camiones no son muy rápidos”, apretas el acelerador hasta el fondo y solo dan 80 por hora.

Bebemos cervezas, visitamos a un amigo a quien no veo hace mucho tiempo , otro aparece por allí y pienso en lo mismo... me cuentan de la vida de cada uno, de los hijos que han nacido, de los matrimonios fallidos... y de lo que pasa en la casa de los vecinos.

Algo ha cambiado, por lo menos, digo.

Ahora duermo casi, después de recorrer las arterias de esta ciudad polvorienta.

Que siempre vivirá así medio dormida sobreviviendo el desierto.


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¿Qué siginifica esa filosofía, volver a esos espacios que se empolvan en el recuerdo y que yacen allí como los libros más viejos de una biblioteca, y que son pocas veces vistos?



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31 de julio

LA FRONTERA .- Salimos temprano a la carretera.

Volvemos al volante por una línea gris que se pierde en el horizonte. Es una línea recta. Un desierto poblado de acacias semimuertas.

Sullana, Talara, Máncora, Tumbes, los nombres de las últimas ciudades en el norte del Perú.

Huaquillas, Machala, las ciudades que nos reciben al sur del Ecuador.

Cruzamos la frontera.

¿Qué cambia al cruzar una frontera?
Las aduanas en la frontera son muy amables. No es un mercado de abastos ni tampoco esa multitud de gente que espera en largas colas a ser atendidos.

Es una frontera nueva. Sin carros, una moderna carretera, nos estampan nuestros pasaportes, el carné de pasajes, nos piden nuestros datos, estamos en el Ecuador.

Primera impresión : otro territorio, el mismo idiomas, pero gente que mira diferente.

Es así, las miradas, los uniformes de los policías, los vendedores ambulantes a un lado de la carretera, las placas de los automóviles, aunque la música sea casi la misma, son diferentes.

Y también el color del paisaje : totalmente verde. Bananos que crecen sin que se los siembren a lo largo de la carretera y que nos acompañarán hasta llegar a Quito, la capital del país.

Le pregunto a un guardia Ecuatoriano dónde debemos sellar los pasaportes. Me dice que en otro lugar distinto a su puesto fronterizo.

- ¿En aguas Verdes? –le pregunto con mis pocas referencias (Aguas Verdes es lado peruano)

Y después de mirarme un rato medio incómodo quizás recordando una antigua guerra, medio molesto también, me dice :
- No confunda señorita, eso es del lado de allá, del Perú.

Sellamos los pasaportes y seguimos, esa lucha por la frontera que temrinó en la firma de un acuerdo de paz que, atravesando los primeros pueblitos, pienso, que a muchos hasta ahora incomoda aceptar, ese territorio reclamado al Perú, parte del Amazonas, no fue recuperado.

Los pueblos aquí tienen una arquitectura diferente, veredas con portales medianamente hechos y gente friendo parrilladas con todos los tipos de carnes.

Para llegar a Quito aún nos faltan 500 kilómetros, pero mi jefe anda mal.

Mañana intentaremos llegar a un poblado Santo Domingo que en el mapa se ve lejísimos de Machala. ¿Conseguiremos llegar allí antes del anochecer? Mi intención es llegar a Quito pero no depende de mí.

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1 de agosto

SANTO DOMINGO .- Dormimos aquí. La ciudad no es nada de otro mundo, varios negocios de pollería, internet, tiendas pequeñitas. dormimos en los camiones, en un Centro Cristiano. Paso una mala noche, ya quiero llegar a Quito.

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2 de agosto

QUITO .- Llegamos a Quito. A esta ciudad larga, de 48 kilómetros de largo metida en un valle.

En el hotel me encuentro con los participantes, de varios países, cada uno un nombre diferente. Voy a la habitación del hotel para dormir lo que queda del día. Poco a poco los iré reconociendo. Necesito descansar un poco antes de empezar estos 128 días.

En la tarde me encuentro con una de mis grandes amigas. Bebemos un café en la Plaza Foch, famosísima por sus bares y restaurantes.

Al día siguiente despierto : ahora sí a preparar la inauguración del viaje.

lunes, 19 de julio de 2010

Queridos lectores y seguidores de "The Andes Trail",


Después de dos años volvemos a las carreteras del The Andes Trail con un grupo de 53 participantes de todas las partes del mundo.
Organizar este evento no ha sido una tarea fácil debido a la lejanía que separa a la empresa que organiza este evento de Latinoamérica.
Esta aventura organizada por Bike Dreams será parte de nuestras vidas durante 5 meses. Y como todo viaje, la parte logística siempre cumple el papel preponderante.

Este año hemos enviado dos vehículos de apoyo para los participantes del tour. Dos camiones medianos pequeños, de marca Mercedes Benz que han llegado el jueves pasado al puerto principal del Perú : El Callao, en Lima. 
Estos vehículos los estamos "desaduanando" hoy lunes 19 de julio. En un principio iban a arribar a puerto el 8 de julio, fecha en la que estuvimos esperando el barco Río Maipú en El Callao, pero el barco atrasó su llegada por una semana. 
Está confirmado, llegó el barco, ahora esperamos que los vehículos estén intactos y listos para empezar el tour. 

Pero antes de la llegada de los vehículos también hemos recorrido un par de rutas - de reconocimiento, en el norte del Perú y el sur también - y además visitado un par de hoteles que hemos decidido cambiar a lo largo de los Andes. Los Andes esta cadena de montañas, la más larga del mundo, tiene escenarios impresionantes. Ya veremos cómo se comportan los participantes con la altura.

Cuando me preguntan en qué consiste este viaje siempre digo que es un viaje de larga distancia y quizás para muchos suena a "imposible", pero aquí voy a describir a grandes rasgos el camino que vamos a recorrer :

Los participantes llegarán el 2 de agosto par aclimatarse, sobre todo, acostumbrarse a la altura.

El 6 de agosto partimos de Quito, Ecuador, hacia el monumento Mitad del Mundo, la línea ecuatorial que está claramente marcada en este lugar. Allí inauguraremos junto al ministro de turismo del Ecuador "The Andes Trail".  

Luego, al día siguiente, el 7 de agosto, empezaremos en serio la ruta hacia la ciudad más austral del mundo, Ushuaia, por la cordillera de los Andes. En Ecuador pasaremos por las ciudades principales de Riobamba, Cuenca, Loja, ciudades andinas (no costeñas).

En el Perú mucha gente piensa que seguiremos la Panamericana , lo cual en nuestro viaje está descartado. Nosotros recorreremos las ciudades andinas peruanas : Huaraz, Huancayo, Ayacucho, Cusco, Puno, hasta el Lago Titicaca. 

En Bolivia vamos a pasar por Copacabana, La Paz y el salar más grande del mundo : El salar de Uyuni.
Ingresaremos por La Quiaca hacia la Argentina y atravesaremos este extenso país por la famosa Ruta 40.  

Salta, Mendoza, Bariloche, El Calafate, Ushuaia... y en Chile la carretera Austral y el Parque Nacional Torres del Paine, además de Punta Arenas, serán los escenarios de la ruta.

Así nos estamos preparando para la realización de "The Andes Trail". Si todo sale bien en el puerto del Callao estaremos partiendo el miércoles o jueves hacia el Ecuador para preparar allí la iniciación del viaje.

Ya contianuaré escribiendo los relatos de la ruta. Hasta pronto.

jueves, 22 de abril de 2010

Queridos amigos,

Pronto volveremos con una nueva historia, la historia del Quito - Ushuaia versión II.
Estoy preparando un libro sobre este viaje.

Vuelvo, vuelvo pronto con nuevas historias, y prometo que serán historias más intensas que las anteriores, historias de viaje del norte al sur de la Tierra.

Muchos saludos !

viernes, 3 de abril de 2009

The Andes Trail, Sneak Preview

Quiero compartir el primer video de nuestro viaje Quito - Ushuaia. No dejo de sentir emoción al ver este video.

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